Zeid Ra’ad Al Hussein, alto Comisionado de los #Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), luego de la entrevista que sostuvo con el presidente de México, Enrique Peña Nieto, ofreció conferencia de prensa donde, sin ambages, hizo un extrañamiento público del “doble discurso” que éste ha utilizado cuando, en foros internacionales, se ha pronunciado por la defensa de los derechos humanos, mientras que ante la problemática particular muestra “intolerancia ante la crítica internacional”.

Asimismo se sumó al consenso de organismos internacionales que consideran que en México se vive una crisis humanitaria grave, confirmada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que calificó como “generalizados” los abusos, declaración que levantó puntos de vista en el #Gobierno mexicano, que de inmediato reaccionó y manifestó su postura en voz de diferentes funcionarios federales de alto nivel.

Reprochó también la descalificación y “ataques personales” que el relator de la ONU expresó en torno a la Tortura, Juan Méndez, sufriera por parte de algunos políticos mexicanos en marzo pasado cuando estuvo en el país, a pesar de que en práctica de la tortura ha quedado plenamente establecida.  “En lugar de matar al mensajero, concentrémonos en el mensaje”, y advirtió que ignorar lo que sucede en México no es opción para los políticos que fueron elegidos por la ciudadanía.

Respaldó total a conclusiones de expertos de la CIDH

Con respecto a los resultados del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la CIDH, el alto comisionado señaló que son avalados tanto por su oficina como por otros órganos internacionales. “Hay un amplio consenso nacional, regional e internacional sobre la gravedad de la situación actual de los derechos humanos en México”, e hizo un llamado a las autoridades competentes a seguir las recomendaciones del GIEI, que echaron por tierra la versión de la PGR en el caso Ayotzinapa.

Cifras escalofriantes

A lo largo de la entrevista, el alto comisionado de la ONU subrayó algunas cifras que, tal vez por ser parte de la cotidianidad en México, pasan inadvertidas, pero que en su voz adquieren la dimensión real de una situación que raya en lo escandaloso, sobre todo para un país que no pasa por algún conflicto (bélico):

  1. 151 mil 233 personas asesinadas entre diciembre de 2006 y agosto de 2015.
  2. 26 mil personas, al menos, en calidad de desaparecidas, apenas desde 2007.
  3. 98 % de los crímenes sin resolver y en su gran mayoría ni siquiera son investigados.

Señaló que hace cuatro años, haciendo alusión al informe presentado por su antecesora, se hacía mención de la grave situación de la población mexicana que se percibía afligida por los altos índices de inseguridad, desapariciones, secuestros, acoso a defensores de los derechos humanos y periodistas, violencia de género hacia mujeres, niñas, y ni qué decir de los abusos a migrantes y refugiados, problemas, todos, que aún prevalecen en 2015.

Sin embargo, y de acuerdo a los protocolos diplomáticos, reconoció la “generosidad del gobierno mexicano” para someterse al escrutinio internacional (ONU). Finalmente señaló que dejó a las instancias gubernamentales cuatro recomendaciones como un anticipo al informe completo que les entregará en meses subsecuentes. #Enrique Peña Nieto