Un nuevo discurso que sorprende y deja muchas dudas acerca de su veracidad, arrepentimiento sincero o engaño, es el que ha expresado Ricardo Monreal, nuevo Delegado de la Delegación Cuauhtemoc del Distrito Federal.

 

Siendo esta delegación una de las más importantes y conflictivas de la ciudad, debido a que en ella se concentran las avenidas más importantes de la ciudad, por su alto índice delictivo, niveles de prostitución visibles a cualquier hora y exceso de ambulantes, es de llamar la atención el discurso de tan singular personaje.

 

Ricardo Monreal ha entregado a sus nuevos colaboradores una serie de reglas a seguir, al iniciar sus labores dentro de esta delegación.

 

Monreal les ha pedido que cumplan con reglas de trabajo y valores muy al estilo de cualquier religión tales como; no robaras, no traicionarás, no grillaras y no abusaras.

 

Cual si fuera un Dios o un nuevo Mesías, dice estar tranquilo consigo mismo y tener confianza en Dios “el gran arquitecto del universo” discurso estudiado cual si fuese masón, siendo que está muy lejos de cumplir con los deberes de dicho grupo.

 

Su nuevo decálogo o filosofía de trabajo indica a sus nuevos funcionarios delegacionales, que sean transparentes; que se dediquen a servir al pueblo; que cumplan y que hagan cumplir la ley, que sean eficientes, confiables y leales; que no sean fanfarrones, presuntuosos o desafiantes con sus equipos de colaboradores.

 

Indicó que cada tres meses, los funcionarios deberán de presentar su estado de resultados y posteriormente al cumplir los primeros 18 meses de su gestión, se presentarán los resultados a la ciudadanía, realizándose una consulta pública para que sea ella, quien decida si su gestión cumple o no con lo prometido ofreciendo incluso, la posibilidad de ser revocado su mandato.

 

Anunció además que la promoción de puestos dentro de su delegación, dependerá del desempeño y resultados que presenten sus colaboradores.

 

Todo lo anterior sería digno de aplaudirse siempre y cuando viniera de algún personaje público que haya demostrado con anterioridad, su honradez, filosofía de vida digna, honestidad y que haya demostrado que sus valores vienen desde la raíz de su infancia y educación de familia.

 

Sin embargo este discurso tan “celestial” viniendo de un hombre como Ricardo Monreal quien cuando fue Gobernador de Zacatecas se le demostraron múltiples negocios “familiares” de no muy buena reputación, quien se ha distinguido por su mala fama personal y ha demostrados ser fiel peón de López Obrador, dicho decálogo a la verdad y honestidad, es de no tomarse en serio y más aún es de dar risa y vergüenza.

 

Si fuera cierto su interés, empezaría por renunciar a Morena, como partido político y ser un Delegado Independiente, ya que en dicho partido están los mismos ex-perredistas que tanto han llamado la atención por sus muestras de corrupción y apoyo incondicional al Peje Mayor, quienes tienen bastante cola que les pisen en ese sentido.

 

Su “honestidad” sería sincera si los hechos demostraran que sus acciones de #Gobierno van enfocadas por ese camino.

 

El Sr. Monreal debería de no cobijarse en vestimentas santas, puras y celestiales, apoyándose en órdenes de creencias religiosa o filosofías de vida que no profesa.

 

Por favor Sr. Monreal, no se burle de la gente haciéndose pasar por un santo con baños de pureza. Primero limpie la Delegación Cuauhtemoc de tanto vendedor ambulante, prostitución, falta de servicios públicos, basura e inseguridad y entonces le podremos creer. Y una vez que haya cumplido con toda la gente que vive y circula todos los días por su Delegación, podrá entonces darse los baños de pureza que desee con leche de burra muy al estilo de Cleopatra. #Política Ciudad de México #AMLO