Como si los tiempos actuales no fueran lo suficientemente difíciles de sortear para la economía de personas y empresas que día a día luchan por sobrevivir, en un país donde la carga fiscal es exageradamente pesada, nos encontramos con los números groseros y exagerados que nos ofrece El Senado de la República en relación a sus gastos de operación y desarrollo de sus actividades “imprescindibles para la vida democrática de #México”.

 

En verdad es vergonzoso ver como la élite policía de nuestro país, se sirve con la cuchara grande, cuando la sociedad vive inmersa en una de las crisis económicas más duras, pesadas y difíciles de sortear de los últimos tiempos, para ser exactos de los pasados tres años.

 

Ante la orden o más bien sugerencia del Presidente Peña Nieto, en donde nos pidió a todos los mexicanos “apretarse el cinturón” para salir adelante, parece ser que el mensaje no llego a las oficinas del Senado en donde más que aplicar esa acción, se han dedicado a despilfarrar el presupuesto para su beneficio, cual si fuera el castillo más importante y exclusivo del mundo.

 

El Senado de la República había logrado en los primeros 6 meses de esta año, un ahorro en gasto del 11.17% equivalente a la nada despreciable suma de 256 millones 529 mil 728 pesos.

 

Excelente ahorro para una oficina que depende del presupuesto que se le otorga gracias a los impuestos que usted y yo pagamos.

 

Sin embargo no podíamos esperar que “el sueño” nos durara mucho, más bien ahora viene conocer la cruda verdad, que más que sorprendernos debería de ser motivo de indignación y desaprobación por parte de la sociedad, la cual debería de tener la opción de pedir cuentas claras y en su caso de desaprobar dichos presupuestos.

 

Muy a nuestro malestar, el pueblo no tiene esa posibilidad y solamente se puede limitar a observar como nuestros funcionarios públicos se hacen millonarios y despilfarran nuestro dinero.

 

El Senado ha decidido que como tuvieron un ahorro importante, bien habría que gastarlo antes de que se los quiten, de tal suerte que ahora han decidido primeramente no tener más ahorros, sus estados financieros al 30 de septiembre muestran 0% en este rubro.

 

Más aún en los servicios de gastos para la ceremonias de los órganos de #Gobierno que incluyen a la mesa Directiva y al Instituto Belisario Domínguez, el gasto aumentó de 171 mil 471 pesos a 3 millones 244 mil 752 pesos.

 

Sin embargo el incremento más ilógico y sorprendente es el relativo a mantenimiento y rehabilitación de sus edificios, los mismo que son nuevos e inteligentes. Dicho gasto que antes era de 381 mil 18 pesos, pasó a ser de 11 millones 726 mil 886 pesos.

 

Tan solo en el rubro de comidas, el gasto al 30 de septiembre fue de 19 millones 972 mil 923 pesos.

 

Y como parte de la línea de “apretarse el cinturón” el Senado gozará para el 2016, de un presupuesto de 4 mil 421 millones 972 mil 587 pesos.

 

Con esas cantidades de dinero que dicen gastar en comidas, ceremonias y ahora en mantenimiento, bien se podría dedicar ese rubro a mejorar las escuelas públicas, la seguridad que buena falta nos hace o los servicios mínimos para una vida digna.

 

Lo realmente triste es que ellos mismos, precisamente han hecho las leyes para que la sociedad no tenga ninguna alternativa de queja o rendición de cuentas, ya que solo podemos “agradecerles” que nos informen como se gastan nuestro dinero.

 

No cabe duda que ser político en nuestro país es sinónimo de grandeza, fortaleza y poder, lástima que estos adjetivos no sean por sus resultados sino por el despilfarro y pésimos resultados que ofrecen al país.