La depredación en el manglar de Tajamar, donde se destruyeron 60 hectáreas de terreno, dejó como testimonio los cuerpos destrozados de lagartos y demás criaturas, como si carniceros enloquecidos los hubieran atacado y ha causado un escándalo nacional.

La exhibición de sus restos puso en evidencia al gobierno encabezado por Paul Carrillo de Cáceres, así como a Fonatur y a la empresa italiana Bi&Di, principal promotora del ecocidio con la finalidad de construir una zona residencial.

Sin embargo, este hecho es solo una de las muestras más recientes del matrimonio entre la #Corrupción y la depredación ecológica en México.

Un ejemplo visto desde tiempos de la revolución lo es el reparto agrario. En nombre de la modernidad, o para llenar los bolsillos de algún político, terrenos selváticos o boscosos son arrasados, muchas veces por medio de incendios que se pueden salir de control, y acondicionados para cultivos, que de no ser de grandes terratenientes terminan luego siendo vendidos para la construcción de viviendas.

Esto ocurre en el Estado de México, donde los viejos campos que alguna vez dominaron el paisaje sobre la carretera México-Puebla ahora dan lugar a fraccionamientos con casas cada vez más pequeñas y cada vez más alejadas de la capital del país, a donde paradójicamente va a trabajar la mayoría de sus habitantes.

En la capital tenemos lo que fuera el tiradero de basura del área de Santa Fe. Desde la época colonial en que fue principalmente zona de pastoreo y arenal, la explotación de sus recursos, su uso como vertedero y la eliminación de sus flujos acuíferos la convirtió en un área con fuertes problemas geológicos, como quedó demostrado en el desgajamiento reciente de un cerro coronado de viviendas.

Mientras tanto, en el norte del país el río Sonora permanece contaminado con arsénico por un acto de negligencia por parte de la empresa Grupo México.

A la fecha, miles de personas siguen afectadas tanto en su salud como en sus trabajos, y el gobierno federal continúa con sus respuestas a medias a pesar de la fuerte caída en la actividad económica, que ha forzado un éxodo a Estados Unidos.

Y como olvidar, también en el norte del país, al ex gobernador de Sonora, Guillermo Padrés, quien construyó una presa en un rancho de su propiedad con capacidad de cuatro millones de metros cúbicos de agua, en detrimento de la #Ecología y actividades productivas locales

.Acciones como esas señalan la gran riqueza natural de México, al grado de ser capaz de soportar siglos de depredación y todavía tener recursos suficientes para alimentar la codicia de los grupos en el poder.

El gran problema es que nuestra especie es de por si un factor que afecta la ecología, y si a eso se le suman la codicia de los gobernantes y el desinterés de los gobernados, entonces el resultado es una ecuación peligrosa.

Todo eso lo confirman los cambios en los patrones climatológicos que afectan no solamente nuestro país, sino todo el mundo.

La naturaleza parece que está esperando a cobrarse la factura y podemos estar seguros de que lo hará sin miramiento alguno. #Viral