El actor hindu-estadounidense Waris Ahluwalia denunció el lunes en redes sociales el trato discriminatorio al que fue sometido por personal de AeroMéxico durante una revisión de seguridad en la capital mexicana.

De acuerdo con el actor, el personal de seguridad le demandó que se quitara su turbante, cosa que conforme a su religión, el sijismo, hubiera equivalido a pedirle que se quitara la ropa en público.

A manera de compromiso, Waris ofreció quitarse el turbante en una sala privada, pero la empresa se negó y le impidió subir a un avión con destino a Nueva York, donde el diseñador iba a participar en la Semana de la Moda.

Waris dio a conocer el incidente en sus redes sociales, pidiendo una mayor tolerancia a los grupos religiosos y sus ropajes tradicionales, desatando al mismo tiempo una fuerte reacción.

Desafortunadamente, esta no es la primera vez que AeroMéxico manifiesta estas conductas intolerantes y no precisamente con extranjeros usando prendas exóticas.

El seis de noviembre del 2013, empleados de AeroMéxico impidieron que siete indígenas provenientes de las localidades de Sola de Vega y San Jacinto Tlacotepec, en Oaxaca, abordaran un avión con destino a Hermosillo, debido supuestamente a su forma de vestir.

Y un año antes, el joven Rodrigo Viadas aseguró en redes sociales haber sido bajado en Miami de un avión con destino a México debido a su condición de homosexual, luego de que la persona en el asiento de junto se quejara con el capitán y este lo sacara de la nave.

En ambos casos, fueron ofrecidas justificaciones y disculpas, pero otros incidentes indican que la empresa extiende esas prácticas discriminatorias más allá de sus clientes.

Un ejemplo de esto se dio a conocer en agosto del 2013, cuando la empresa de publicidad catatonia buscaba actores con tipo físico "de Polanco", la elegante zona de la Ciudad de México, para la filmación de un comercial de la aerolínea, indicando que no se recibiría a personas morenas.

Ante la reacción en redes sociales a ambas empresas no les quedó más que deshacerse en disculpas, con Catatonia llevándose la peor parte en este caso.

El problema es que hasta quienes han buscado empleo en la aerolínea muchas veces han señalado actos de discriminación, como fue el caso de Marcelo Zamudio, curiosamente también en el 2013, quien fue rechazado de manera expresa por presentar perforaciones en los oídos.

Afortunadamente, en la Ciudad de México la discriminación de cualquier tipo es considerada un delito y Marcelo buscó la ayuda del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), el cual se puso en contacto con la aerolínea para que cambiara su proceder.

Sin embargo, pareciera que AeroMéxico no aprende de sus errores y siempre tiene alguna excusa. En el caso de Waris, se dijo que una revisión exhaustiva siempre es requerida por parte de las autoridades estadounidenses.

La cuestión es que Waris vive en Estados Unidos desde los cinco años y al parecer nunca había tenido problema alguno para regresar a su país adoptivo, donde por cierto tiene estatus de celebridad.

Afortunadamente para los viajeros hay muchas alternativas en el mercado y no hay necesidad de tratar exclusivamente con AeroMéxico, empresa a la cual quizás no le resultaría mal el ser hecha a un lado hasta que recapacite y realice los cambios estructurales necesarios.

Después de todo, es la aerolínea insignia del país y el que su imagen se manche también afecta en gran medida la del país, que ya tiene muchos problemas de ese tipo. #Racismo #Turismo #Viral