En el año 2001, siendo corresponsal para una televisora de Monterrey, en una rueda de prensa en la que estaban presentes autoridades federales, le hice llegar al entonces gobernador de Coahuila, Enrique Martínez, la siguiente pregunta: ¿Qué tan sano es que un funcionario público, investigado por peculado, siga trabajando como si nada?

La misiva tenía nombre y apellido: Horacio del Bosque Dávila, en ese entonces Secretario de Desarrollo Social del #Gobierno estatal, sobre quien pesaba una denuncia por desvío de recursos en Nuevo León, cuando ostentaba el cargo de líder municipal del Partido Revolucionario Institucional (PRI) de Monterrey.

Obviamente la pregunta nunca fue contestada y lo que le siguió a ese episodio fue una obstrucción sistemática a la labor periodística de quien escribe; historia para otra ocasión.

Pues bien, 15 años después el empresario taurino Armando Guadiana Tijerina lanza la misma pregunta, ahora con diferentes actores: ¿Qué tan sano es que el gobernador Rubén Moreira siga en el cargo, cuando es constantemente señalado por encubrir los ilícitos de su hermano Humberto Moreira, relacionados con el megaendeudamiento del estado?

En rueda de prensa realizada en Saltillo, Guadiana Tijerina exigió de nueva cuenta al gobernador que se separe de su cargo para no entorpecer las investigaciones en contra de su hermano, por desvío de recursos de las arcas coahuilenses.

Es cierto, el pleito entre Guadiana y Rubén Moreira no se remite a lo político. Recordemos que el actual gobernador ordenó en agosto del año pasado prohibir en Coahuila las corridas de toros ondeando la bandera de la protección a los animales –nada más alejado de la realidad­‑ con el único propósito de aguarle la fiesta brava al empresario, uno de los ganaderos taurinos más importantes del país, quien por cierto también tiene intenciones de competir por la alcaldía de Saltillo.

Más allá del pleito personal de estos dos personajes, lo realmente rescatable es precisamente lo que encierra esa interrogante. ¿Por qué, si son miles y quizás millones de voces las que los cuestionan, ellos ni se inmutan?

¿Acaso no hay en México gente realmente proba que pueda desempeñar un cargo público y llevar a bien los destinos de una comunidad? Por supuesto que la hay, pero seguramente no están interesados en manchar esa honradez con la investidura de la cochina política mexicana.

Un acto realmente heroico y digno de escribirse con letras de oro sería que el gobernador Moreira, o cualquier otro alto funcionario cuestionado, se despojaran de su cargo e hicieran a un lado todo eso que los convierte en impunes, para dejarse investigar y probar su inocencia. Sueños guajiros.

Honestidad es una palabra que debería de convertirse en materia didáctica para quienes aspiran a vivir de la mama del gobierno, porque los que ya están gobernándonos, sinceramente no tienen remedio. #Corrupción