La ley nacional que regula el ejercicio de los derechos políticos y el cumplimiento de las obligaciones que corresponden a las autoridades, a los órganos electorales, a las organizaciones políticas, al ejercicio del sufragio y proceso electoral, es la Ley Electoral y de Partidos Políticos. Ésta debe de contener y desarrollar los principios que, de acuerdo con la nueva Constitución Política de la República de Guatemala, norman todo lo relativo al ejercicio de los derechos del ciudadano en lo que atañe a organizaciones políticas, al ejercicio de los derechos políticos adherentes y a la organización y al funcionamiento de las autoridades electorales. 

Desde su aprobación en 1985, la La Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP) ha sufrido 257 cambios: 239 reformas, 10 adiciones, seis supresiones, 1 unificación y 1 modificación. La mayoría, el 68% de ellas, fueron aprobados en dos momentos: el 27 de noviembre de 1987 y el 28 de mayo de 2004, ambas buscaban ser reformas de segunda generación. Ahora, aún cuando se habla de la necesidad de reformas integrales desde las 31 reformas de 2006, la ley parece estar lejos de cambiar.

Entre las modificaciones más nombradas y aclamadas se encuentran: 

1) La no reelección de diputados. El Congreso de la República es una de las instituciones más poderosas en el país, se le critica porque su trabajo no se orienta a resultados y, sobre todo, porque el salario equivale a lo que un alto directivo de una multinacional llega a ganar con una jornada completa. Mientras que ellos se pueden llegar a ausentar 25 veces por causa de enfermedad y no pasa nada, en época electoral vemos como en agosto y septiembre el Congreso está más vacío que siempre debido a que la mayoría se preocupa más por realizar campaña para su reelección que por estar en su curul. 

2) Eliminar el transfuguismo. Tenemos que estar conscientes de dos aspectos en este punto. El primero es que el transfuguismo se da a todo nivel, desde los concejales de una Alcaldía, el Alcalde, los diputados y hasta los mismos candidatos a presidentes. Y segundo, le denominamos una connotación negativa ya que se supone que cada partido tiene una ideología bien marcada. En Guatemala esto es una suposición, ya que por miedo a perder votos no se hacen declaraciones públicas sobre su postura en temas como la privatización, la regulación del mercado, relaciones exteriores o incluso en el aborto, y si un individuo se ha cambiado de partido 3, 5 o 7 veces, nos indica que sus bases ideológicas son nulas y que se guía por intereses más que por ideales.  

3) Habilitar el Voto Nulo. Su objetivo es que, si más del 51% de los votos emitidos son de este tipo, se deben de repetir las elecciones con diferentes candidatos, ya que se inferiría por consiguiente que los anteriores no suplían las necesidades y no llenaban las expectativas de los ciudadanos. Debe de haber un límite, claro está, y no repetiremos las elecciones más de dos veces en un período máximo de un mes, a mi parecer, pero sí es una medida que obligará a los partidos políticos a repensar y a disciplinar más sus filtros a la hora de escoger un candidato. Sobre todo cuando saben que la elección depende de los ciudadanos.  

4) Eliminar el Financiamiento Privado. El problema por el cual se quiere eliminar es que se pasó de ser un Partido Político, asociaciones voluntarias de individuos que comparten la misma doctrina con un fin político, a meras empresas electorales, un negocio que se rige por el intercambio, una parte es el dinero y la otra parte es el poder. Es así como contrataciones del Estado son vendidas y, como al salir electo, lo primero que quiere hacer el individuo y sus financistas es recuperar su “inversión”. Es justo en este punto donde la corrupción tiene mucho protagonismo y donde peligra nuestra democracia y se hace presente el populismo, porque candidatos gastan millonadas en baratijas para regalar a cambio de un voto, y ese dinero viene con un costo para todos los guatemaltecos. #Gobierno