Pues bien, para desencanto de muchos y beneplácito de otros tantos, Humberto Moreira ya está en México y amenaza con volver a la vida política en su natal Saltillo.

El exgobernador de Coahuila fue exonerado de todos los cargos que se le imputaron en España recientemente y en cuanto le fue devuelto su pasaporte tomó un avión de regreso a México, y de inmediato aprovechó los micrófonos y cámaras nacionales para enviar una velada amenaza a sus contrincantes políticos, y a quienes “con mentiras” han dañado su imagen.

“Todos los que estuvieron hablando (de  mí) se van a tener que tragar sus palabras”, dijo tajante la noche del miércoles a la periodista Adela Micha en una entrevista para Grupo Imagen Multimedia, cosa que ha puesto a temblar a más de uno, no sólo en Saltillo y en Coahuila, sino en todo el país.

Y es que, si bien es cierto que Humberto Moreira, en esa conversación, aclaró que su campo de batalla serán las urnas electorales, cuando se postule a otro cargo popular, también es evidente el odio que cualquier persona puede desarrollar en siete días, en una prisión, en contra de quienes directa e indirectamente participaron de su detención, sea culpable o inocente de lo que se le acusa.

El asunto es que con Humberto Moreira de regreso y buscando quizás quién se la pague y no quién se la hizo, la política del país se vuelve a poner al rojo vivo pues los dimes y diretes entre amigos y enemigos del profesor iniciaron y prometen arreciar en los próximos días.

Habrá que ver quién dará el primer golpe y a quién le saldrá más “mole”, como suele decirse, porque, de que habrá puñetazos mediáticos, políticos y judiciales, eso es seguro.

Pero hay algo en las declaraciones del ex líder del PRI que llama la atención, y es que dice que con las acusaciones de lavado de dinero, corrupción y crimen organizado que lo llevaron a una cárcel en España, su imagen y reputación fueron manchadas.

Sin embargo, esas acusaciones ­‑y otras más‑ han pesado sobre el profesor durante casi toda su carrera pública y política, que inició allá en la segunda mitad de la década de los 90, del siglo pasado, Así que, justificada o no, una rayita más al tigre pues no se le nota. #Gobierno #Viral #Corrupción