Es innegable el poder de influencia que tienen los medios de comunicación  en la sociedad, sobre todo, en quienes su educación no es suficiente para alcanzar a cuestionar si lo que dice cierto canal de televisión, periódico o comunicador es cierto.

En Coahuila, y seguramente en muchas partes del país, la mayor parte de los medios de comunicación viven y se mantienen gracias a la publicidad que les “compra” el gobierno en turno.

En los medios locales y regionales, como en todo buen negocio, el empresario debe, por bienestar financiero, consentir a su cliente de la mejor manera para que éste no le deje de comprar. Es pues, un contrato en el que todos ganan… o casi todos… o casi nadie.

Un caso relevante lo reveló Reforma en mayo de 2012, al exhibir documentos que demostraban que el entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, había erogado más de 9 millones de pesos de las arcas estatales, para pagar “servicios informativos” a conductores de noticieros de Televisa, entre ellos, Joaquín López Dóriga.

El portal regenaración.mx aseguró en un artículo reciente que, incluso, el comunicador había recibido “más 237 millones en contratos por menciones, campañas y entrevistas de dependencias federales entre 2001 y 2015”. Y es sólo un caso.

Y es que el costo de ese juego de ganar-ganar entre los medios de comunicación y los gobiernos en turno no lo paga el gobernador de su bolsillo, ni tampoco los diputados de su sueldo, ni mucho menos el alcalde de sus ahorros.

Ese dinero que disfraza los errores de los servidores públicos en los medios de comunicación con ostentosas obras populistas, esos recursos que los dueños de periódicos y televisoras reciben a cambio de hablar bien de unos y hablar mal de otros es dinero de los ciudadanos.

Los mexicanos, en su mayoría sometidos toda la vida por esos medios comprados, viven inmersos en una nube densa que les impide ver más allá de lo que el gobierno quiere que sepan. Es un círculo virtuoso para unos y lastimosamente vicioso para la gran mayoría.

Gracias a la globalización, las redes sociales y los portales noticiosos como BlastingNews son el mejor medio para poner sobre la mesa los abusos, los errores y las omisiones de nuestros gobernantes sin el riesgo de que la información sea mutilada, tergiversada o, en el peor de los casos ocultada por los mercenarios de la información.

Pero ojo, esa libertad pende de un hilo tan delgado que de romperse la podría transformar en libertinaje con las mismas fallas y los mismos vicios de los medios de comunicación formales.

Usemos, pues, estos valiosos espacios de libertad para hacer cuestionamientos responsables a los gobernantes irresponsables… muchos cuestionamientos… alguno tendrán que responder. #Enrique Peña Nieto #Corrupción