La religión incide en la política y viceversa. Jorge Mario Bergoglio o Francisco I es a la vez jefe de estado y líder religioso. La ruta que tome del #Papa Francisco I marcará si su visita a #México es más una visita de Estado o una visita religiosa. La forma en que el Papa aborde sus paradas indicará si su agenda es una agenda política en el marco espiritual, o una agenda espiritual dentro de un marco político.

Su asistencia a la segunda potencia católica está asentada sobre temas como feminicidios, migracióny el motín de Topo Chico en el norte; violencia y drogas en el centro; y la alienación del sur. Más allá, lo que era un tema latente, la cuestión de los 43 desaparecidos en Ayotzinapa, se ha vuelto un tema central de la agenda, con lo que se enfatiza el tema de las casi 100,000 desapariciones desde la proliferación del narcotráfico en el país. Básicamente, la visita de Jorge Mario Bergoglio se centra en las regiones conflictivas de México, una agenda no deseada por las élites.

Impunidad politico-religiosa

No es meramente la cuestión de la impunidad política en México, sino de la paralela y equivalente impunidad católica por igual. No sólo visitará el Papa Francisco I la Basílica de Guadalupe, pero también la tumba del Obispo Samuel Ruiz García, quien en 1994 fungía como arzobispo en San Cristóbal de las casas. El entonces presidente Ernesto Zedillo, acusó a Ruiz García de incentivar una ideología de la violencia a través de su trabajo con comunidades rurales en Chiapas. Tras el levantamiento Zapatista de ese mismo año, el Papa Juan Pablo II envió al arzobispo José Raúl Vera López para sustituir a Ruíz García, pues éste ultimo apoyaba la teología de la liberación entre los indígenas. Sin embargo, Vera López se solidarizó con Ruiz García y los pueblos indígenas. Fue reubicado como arzobispo de Saltillo, Coahuila, no sin haber estropeado su reputación en Roma.

Juan Pablo II tenía una visión geoestratégica de México. Para él México representó un nexo entre América del Norte y América del Sur. La Guerra Fría afrontó también a ambas Iglesias, la Católica y la Protestante. La expansión de la Unión Soviética le restó territorio católico a Roma. 

Las modificaciones elaboradas por el PRI en las Leyes de Reforma coincidieron con la primer visita del sumo pontífice a México en 1979. Las Leyes de Reforma del siglo XIX dividieron al clero del estado, restringieron la participación de la iglesia en la política, y posteriormente tensaron las relaciones entre el Vaticano y México. Las relaciones diplomáticas contemporáneas entre México y el Vaticano comenzaron con el PRI.

Con el estallido del zapatismo en 1994 bajo la batuta del Comandante Marcos, ambas partes se consternaron. Si bien la caída del comunismo ocurrió años atrás, los pensamientos anti neoliberalitas y anti capitalistas del Zapatismo sonaban como una replica del comunismo. Para desgracia de Juan Pablo II, tanto Ruiz García como Vera López se solidarizaron con los indígenas [lo que no implica una necesaria solidaridad con el movimiento zapatista].

En 1997, durante la presidencia de Zedillo, ocurre la Matanza de Acteal. Samuel Ruíz García, hoy reconocido por la Unesco por su compromiso hacia la dignidad de las minorías, fue uno de los personajes más críticos sobre los hechos. En un mensaje eclesiástico y político, ahora Francisco I visitará su tumba.

Además de ello, la iglesia Mexicana se enfrenta al legado del padre Marcial Maciel y los escándalos sobre abuso sexual. A más de diez años desde las primeras acusaciones, Maciel murió a sus 87 años sin ser enjuiciado ni procesado.

La selección del Papa Francisco preocupa a las élites políticas y religiosas mexicanas. Eligió zonas calientes que revivirán sucesos o escándalos recientes -y otros más antiguos. Las conexiones entre clérigos y políticos priistas es en muchos casos palpable. Como herencia del priismo, ambas élites frecuentemente marginaron a obispos simpatizantes de movimientos populares o causas sociales. #Gobierno