La inestabilidad económica, política y de seguridad que ha caracterizado al #Gobierno de #Enrique Peña Nieto en cuatro años de gestión, ha hecho suficiente mella en las filas del PRI, al grado de que, a dos años de la sucesión presidencial, dos de sus candidatos se ubican en las preferencias electorales por debajo de Margarita Zavala, esposa del ex presidente Felipe Calderón, del PAN.

Una encuesta reciente del periódico El Universal revela que la ex primera dama está posicionada en el  primer sitio, aun por encima de Andrés Manuel López Obrador, en lo que parece un tardío Efecto Calderón, cuya gestión como Presidente es constantemente señalada como mejor que la del presidente Peña.

Entre febrero y marzo, el diario capitalino encuestó a 994 adultos en la Ciudad de México, de los cuales el 24 por ciento señaló a la panista Margarita Zavala como la candidata por quien votarían en las elecciones, seguida por Miguel Ángel Osorio Chong, del PRI, quien obtuvo 24 por ciento de las menciones y por Andrés Manuel López Obrador, con el 20 por ciento.

En el escenario en el que el candidato del PRI es Eruviel Ávila, Zavala vuelve a posicionarse en el primer sitio con 25 por ciento de las preferencias, 5 puntos más que el priísta.

Aún más. Con Manlio Fabio Beltrones en la boleta como abanderado del PRI, la panista amplía su ventaja a nueve puntos con 26 por ciento, contra 17 por ciento del tricolor.

Queda claro que entre para encuestados no es viable un sexenio más en manos del PRI, debido a la cantidad de tropiezos del actual presidente, al tiempo que ven con buenos ojos una administración identificada con la del ex presidente Felipe Calderón que, entre otras cosas, mantuvo estable la economía mexicana.

La carrera por la Presidencia de la República apenas da sus primeros pasos. Enrique Peña Nieto tiene apenas dos años para enmendar los errores y las omisiones cometidas durante sus primeros cuatro años si quiere asegurar la permanencia del PRI en Los Pinos por un sexenio más y no entregarla a otro partido apenas seis años después de haberla recuperado, cosa que se antoja muy difícil.