Kate del Castillo decidió narrar su experiencia y la revista Proceso recogió su relato. Describe su vida personal desde sus raíces hasta los momentos en que publicó el tuit que la puso en la mira de Guzmán Loera. El personaje de Teresa Mendoza, la Reina del Sur, marcó la vida de Kate del Castillo pues muchos creen que el personaje trascendió a la realidad y que en efecto la actriz piensa que puede hacer las mismas cosas que el personaje de ficción; sin embargo, a Del Castillo le interesa dejar claro, a través de su declaración escrita, que los personajes nacen y mueren en el set de grabación y es ahí donde permanecen, jamás salen a la realidad.

En un principio Kate organizó y pagó los gastos del viaje para entrevistar al Chapo; Penn dio una parte del dinero tiempo después. Sus historias concuerdan en: la llegada al hotel, dejar los aparatos electrónicos por seguridad, el hijo del capo como chofer de los actores y productores, la confianza de no vendarles los ojos, el viaje a través de la selva, el caluroso recibimiento del Chapo diciéndole “amiga” a Kate, la cena, las traducciones simultáneas que ella llevó a cabo entre Sean Penn y Guzmán Loera, el permiso que el actor pidió para escribir el artículo (del que según Kate no sabía hasta ese instante), la fotografía en la pared blanca, la ausencia de hombres armados en el lugar, la petición del Chapo para acompañar a Kate a sus aposentos, la cama aparte separada por un biombo, Kate manejando de regreso a la “civilización”, la tormenta y finalmente los actores regresando a Estados Unidos después de ese viaje que a los dos les parecía un sueño y no la realidad que acababan de vivir. En todo esto las versiones son las mismas.

¿Las diferencias? Ella no habla de los retenes militares que pasaron antes de encontrarse con el capo, dice que no tenía conocimiento de las intenciones del actor de escribir un artículo y sale a la luz una fotografía donde aparecen Sean Penn, el Chapo y Kate Del Castillo, abrazados, sonriendo y por supuesto diferente a la que acompaña el artículo publicado en Rolling Stone, donde a ambos hombres se les nota una pose dura (fotografía que fue guiada por el mismo actor con el fin de lograr más credibilidad). Además, ella nunca menciona nombres, ya sea de los abogados, pilotos, productores y demás personas con que se cruzaron en la travesía.

 El artículo publicado The New Yorker es una versión resumida y a su vez aumentada de lo aparecido en Proceso. Aquí se detalla cómo es que Kate asegura que en ningún momento se toparon con un retén militar y que mucho menos los militares retrocedieron al ver la cara del hijo de Guzmán Loera. Penn asegura que lo escrito es verdad y que nada de ello fue alterado con la finalidad de crear verosimilitud y un halo mitificado en torno al capo.

Las versiones se unen y separan en diversos puntos y sólo quienes estuvieron ahí saben hasta qué punto es verdad o mentira todo lo que se ha escrito entorno a esas horas. A Sean Penn se le criticó por no hacer periodismo serio y creer que esa #Entrevista era lo más peligroso y profesional que un periodista ha llevado a cabo. A Kate del Castillo se le crucificó públicamente por ser cómplice del hombre más sanguinario de #México. A los productores nadie los ha tomado en cuenta y no se les ha preguntado su versión de los hechos. Sin duda, es la actriz mexicana quien ha sufrido todos los embates del #Gobierno, la prensa y el público. Habrá que esperar el estreno de la película o documental basado en la vida del Chapo, quizá ahí muchas de las interrogantes se resuelvan.