Después de más de una semana que el presidente Juan Manuel Santos, oficializó la campaña “Apagar paga”, los colombinos lograron ayer martes por primera vez llegar al 5.2 por ciento de ahorro.

La Campaña "Apagar paga" busca como meta que todas las personas, industrias e instituciones publicas y privadas ahorren el 5 por ciento diario de consumo de energía eléctrica, y así evitar un racionamiento.

Esta campaña está acompañada de beneficios económicos para los ahorradores de energía y por supuesto sanciones económicas para aquellos que despilfarren energías o aumente el consumo en comparación al mes de febrero que es el mes de referencia.

La posibilidad de un segundo apagón 

Esta es la segunda vez que la nación se ve obligada a un posible corte de energía eléctrica programado. En 1992 los colombianos vivieron su primer “apagón” por la misma causas que se le atribuyen a la actual, el factor climático.

Algunas voces de expertos, se pronuncian en contra de esta iniciativa gubernamental, afirmando que toda la culpa se le está atribuyendo al fenómeno climático El Niño. Además, la cuota de sacrificio solo la pone el usuario, a pesar de que en el año 2006 se creó el  “cargo por confiabilidad” que no es otra cosa más que un impuesto al consumo de energía eléctrica. Para no repetir el apagón sufrido en el 1992.

El Cargo por Confiabilidad  se define oficialmente como“ un esquema de remuneración que permite hacer viable la inversión en los recursos de generación eléctrica necesarios para garantizar de manera eficiente la atención de la demanda de energía en condiciones críticas de abastecimiento, a través de señales de largo plazo y la estabilización de los ingresos del generador”. Según la Comisión de Regulación y Energía y Gas-CREG.

Se habla que se está repitiendo la misma situación de hace veinticuatro años, en cincos gobiernos que no hicieron nada.    

Aurelio Suárez en su columna de opinión titulado “Cargo por Confiabilidad: peor que Saludcoop o Reficar” publicado por Portafolio, nos dice ”Pese a la inversión, entre el 2006 y el 2015 de cerca de 18 billones de pesos, calculados, año a año, en dólares, según la respectiva tasa de cambio, para establecer un colchón de seguridad que atendiera situaciones de estrés como los daños técnicos o las sequías".

Suárez concluye que" los resultados son tanto o más insatisfactorios que en las funestas épocas del ‘apagón’. Poco o nada se ha ganado”.

Estas dos últimas semanas de marzo son la más cruciales para saber si la campaña de ahorro de energía cumplía su propósito o por lo contrario  el racionamiento de energía va ser una realidad, debido a que se acerca la Semana Santa, temporada de cortas vacaciones, por lo cual aumenta el turismo y el consumo de energía sobre todo en las ciudades costeras.

 

@21rubenmartinez #Gobierno