Debido a los altos índices de contaminación ambiental que se presentaron en el Valle de #México en los últimos días, el #Gobierno de la Ciudad de México que encabeza Miguel Ángel Mancera, aplicó un nuevo programa Hoy No Circula que obliga a los automovilistas a dejar de circular un día a la semana de manera forzosa, sin importar el engomado que tengan ya sea 1, 2, 0, ó 00.

Digno de llamar la atención y cuestionable, es conocer la causa por la cual la aplicación de este nuevo programa, se inició justo el mismo día que regresaban los miles de niños y jóvenes a la escuela, después de las vacaciones de semana santa.

¿No hubiera sido conveniente que se iniciará un día antes, es decir el día lunes, para que los padres de familia tuvieran por lo menos un día extra para adaptarse a las nuevas condiciones, analizar con un poco más de calma las opciones diversas para transportarse, buscar rutas alternas, costos para transportarse, etc…, en lugar de dejar todo junto para que en un mismo día se buscaran dichas alternativas, creando un conflicto general?

El caos que vivió la nueva Ciudad de México -antiguamente llamada Ciudad de los Palacios en la época colonial- fue realmente inaceptable y digno de pasar a la posteridad.

Los ciudadanos que habitan y transitan por esta gran capital, se vieron forzados a salir a las calles a “devorar” cualquier medio de transporte que tuviera la capacidad para trasladarlos de un lugar a otro.

Es por demás subrayar que los recuerdos familiares hacia Mancera y su grupo de secuaces, no se hicieron esperar.

Esta medida que para todos fue molesta e incómoda, sobrepaso los límites de la paciencia ciudadana cuando el pasado martes se declaró Fase 1, aplicando un doble No Circula, con lo que dejaron de circular cerca de dos millones de vehículos.

Estas medidas son válidas, si lo que se perseguía era el cuidado y el bien común de la ciudadanía.

Lo incongruente de la aplicación de estas medidas, es su aplicación y castigo mediante multas y corralón solamente a los automovilistas.

Es por ello qué a la población, les surgen diversas preguntas que nadie en el gobierno contesta, si es que estamos hablando de contingencia ambiental.

¿Por qué se permitieron manifestaciones y plantones que tanto afectan al tránsito ese día?

¿Por qué se mantuvieron los trabajos de mantenimiento nocturno?

¿Por qué no se paró a la industria?

Si estaba en riesgo la salud de la población infantil, ¿Por qué no se cancelaron las clases en las escuelas desde el nivel pre-escolar hasta la universidad, al igual que lo hiciera el expresidente Felipe Calderón cuando surgió la duda del H1N1?

Las medidas de aplicación de un programa de esta magnitud, debe de ser pareja e igual para todos y no solo afectar a unos cuantos que para variar, son siempre en este país los más golpeados.

Debido a la falta de gobernabilidad en la ciudad, todos trataron de obtener ventaja de la situación, los taxitas y sistemas como Uber aumentaron sus tarifas, los transportistas y el comercio presionaron al gobierno argumentando pérdidas económicas y amenazando con desabasto de productos.

Los habitantes de la Ciudad de México han demostrado históricamente ser organizados y apoyar medidas fuertes cuando ha sido necesario, tan solo basta con recordar su nivel de respuesta en el terremoto de 1985 cuando el gobierno del entonces presidente Miguel de la Madrid, no supo como reaccionar ante tal hecho y fue la población civil quien tomó cartas en el asunto, se unió y empezó a realizar las labores de rescate.

Ante esta incompetencia, no podemos imaginar la reacción que tuviera el actual gobierno si se presentara un terremoto similar en la actualidad. ¡Ni Dios lo mande! #Medios de transporte