En los tiempos en que la organización terrorista vasca ETA aparecía frecuentemente en los encabezados, haciendo gala de su rebeldía, la ciudad de Bilbao daba un aspecto lúgubre. Sin embargo, algún grupo tuvo el atino de impulsar un movimiento cultural, engalanado por el Museo Gugenheim y alrededor del cual se desataría una serie de acciones que darían la vuelta de campana a la imagen de esta región del Norte de España.

Iñaki Azcuna logró aquello que quisiéramos quienes vivimos en lugares plagados de corrupción. Convirtió un territorio plagado de terroristas, en una localidad vanguardista, donde la ciudadanía piensa que el gobierno exagera al no permitir la menor corrupción en sus trámites y contratos. 

La paz lograda entre el gobierno español y la ETA, fue tal vez el más importante de los actos que detonarían el crecimiento de Bilbao. Esto lo supo aprovechar muy bien Iñaki Azcuna, y encabezó la transformación; juntos limpiaron las fachadas de los edificios, las calles; señalizaron perfectamente el tránsito y los negocios; encarpetaron de manera extraordinaria sus carreteras, a las cuales agregaron cientos de pequeñas glorietas que permiten retornar y recuperar el destino deseado, aún para el turista que no domina el rumbo; la gente cambió su actitud, de un estilo un tanto agresivo, a la amabilidad y pulcritud.

También implementaron rutas culturales y turísticas y con ello lograron incrementar las entradas de divisas y la inversión extranjera directa. Tratan las aguas del drenaje y las utilizan para limpiar cada noche las banquetas de toda la ciudad, de manera que amanecen impecables todas la calles.

Hay que mencionar que el día de hoy, cuando descubren a alguien haciendo fechorías, de inmediato es suplido por un funcionario de otro partido dispuesto a hacer bien las cosas. Y también, vale la pena remarcar que la calidad de bienes y servicios que brinda el gobierno, llega a todas las colonias o barrios por igual; no hay exclusividad para ciertas zonas, lo cual permite a la gente sentirse invitada a colaborar sin la sensación de que hay otros más privilegiados.

Solo de esa manera se ha logrado que Bilbao y gran parte del norte de España estén hoy entre los primeros lugares de calidad de vida del mundo. El mantenimiento de sus parques y bosques generan un marco excepcional para la gente que diariamente los visita, separando claramente las zonas comerciales de las áreas verdes.

Para quienes han ocupado el puesto de alcalde después de él, todo es más fácil, y aún así, se requiere de trabajo honesto y constante.

México y otros países podría tomarlos como ejemplo y atrevernos a una buena calidad de vida para toda la población.  #Cultura #Vanguardia #País Vasco