El futuro presidente de #Estados Unidos, Donald Trump llegó al poder máximo del planeta mediante un discurso agresivo, ofensivo y racista.

Ciertamente hubo una gran mayoría que votó por él, deseando obtener los cambios que ofrecía una y otra vez a lo largo de su campaña.

Hoy a la distancia de esa campaña, con el triunfo en la mano y a un par de meses de tomar posesión de la Casa Blanca, ciertamente el mundo se pregunta ¿De verdad Trump, va a cambiar todo lo que dijo?

El día de la elección y una vez anunciado su triunfo, la devaluación del dólar ciertamente aumentó, aunque no en los niveles que muchos de los especialistas decían que iba a llegar a más de 25 pesos por dólar.

Las bolsas del mundo se volvieron locas en ese instante, basados en la especulación de los dichos del nuevo presidente.

Hoy a tres días de ese martes triste, sorpresivo, irritante y de locura, ciertamente no se ha acabado el mundo, ni se ha dado inicio a la tercera guerra mundial.

Aunque ciertamente el nuevo mandato del Sr. Trump, representa un peligro para la humanidad, es importante analizar la situación con la frialdad de la realidad.

El Sr. Trump, podrá haber dicho infinidad de amenazas y de cambios a favor del norteamericano blanco, buscando hacer a su América grande otra vez, sin embargo en un mundo tan globalizado y en un país en donde ciertamente los planes se realizan a mediano y largo plazo para que puedan efectivamente crecer y desarrollarse para mantener la hegemonía del país, estos ofrecimientos se tornan difíciles de lograr.

Las instituciones en los Estrados Unidos fueron creadas para ser respetadas y que cumplan con su plan de crecimiento creado para ellas.

Es por ello que mucho de lo que diga el Sr. Trump, se encontrará con la dificultad legal de poder llegar a realizarse, a menos claro esta, que en su afán de cumplir se brinque arbitrariamente toda ley, demostrando al mundo su verdadera forma de hacer política.

Aunque es importante no perder de vista los movimientos políticos, sociales y económicos del país, que realice el Sr. Trump, tampoco es conveniente salir a tirarse a las vías del tren, pensando que el mundo se va a acabar.

Es importante mantener la calma y tener la cabeza fría a lo que diga.

Aunque aparentemente se nos vienen cuatro años de discursos ofensivos, ciertamente el Sr. Trump, irá poco a poco dosificando su carácter y suavizando su lenguaje.

En México tenemos la experiencia de Vicente Fox, quien durante su campaña por la presidencia, nunca dejó de referirse a los políticos como animales, víboras, ratones y demás adjetivos que aunque les queda muy bien, desafortunadamente eran solo eso, descalificativos agresivos y denigrantes para los políticos.

Sin embargo la gente que voto por él y le dio el triunfo lo hizo creyendo en su discurso y buscando sacar al PRI de Los Pinos. Hecho que se consumó en tiempo y forma. Poco tiempo después ese discurso se volvió inofensivo a tal grado que Fox, no tuvo mayor problema en respetar lo establecido y llevarse al país flotando durante su sexenio.

Con Trump puede pasar lo mismo, aunque sería conveniente no confiarse y mantenerse en un estado de alerta constante. #Donald Trump