Al parecer, la guerra que había declarado #Donald Trump en campaña electoral a #México no se llevará a cabo. Era quizás sólo una estrategia mediática de demagogia - como explicó a Blasting News el periodista del New York Times en español, Albinson Linares – para conquistar un nicho de electores duros: blancos norteamericanos de clase media trabajadora que no ven con buenos ojos a los extranjeros que llegan a territorio estadounidense.

Las promesas electorales de Donald Trump

El Muro en la frontera entre México y Estados Unidos sigue siendo un proyecto; de la expulsión de los inmigrantes ilegales – por fortuna – aún no se ha hablado.

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Donald Trump tiene sobre la mesa una serie de verdaderos dossier importantes y sus delirios populistas pueden esperar.

Las agresiones verbales en contra de Carlos Slim

Durante la agresiva campaña electoral el candidato republicano agredió con su retórica a un importante hombres de negocios, que es de nacionalidad mexicana pero tiene una influencia internacional. Ese hombre es Carlos Slim, uno de los reyes planetarios del sector de las telecomunicaciones y uno de los hombres más ricos del mundo, según la revista Forbes.

La cena de Trump y Slim en Florida

Trump y Slim cenaron juntos en un encuentro privado el 18 de diciembre en el club de golf Mar-a-Lago en Florida. La noticia fue difundida por el periódico norteamericano The Washington Post, junto a algunas fotografías de ambos personajes en el club.

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La cena es considerada por los analistas como un gesto de buenas intenciones y de aproximación de Trump hacia México.

“Una cena encantadora con una magnífica persona”

El encuentro fue confirmado por el mismo Trump: “Fue una cena encantadora con una magnífica persona”. Una descripción completamente diferente a la que hizo el republicano durante la campaña electoral, cuando Trump acusó a Slim de ser cómplice de las mujeres que lo estaban acusando de abuso sexual.

Conspiración imaginaria

Es importante recordar que Trump creía que Slim era una pieza clave en la conspiración en contra de él. El magnate norteamericano decía que Slim lo quería destruir y actuaba junto a su rival político Hillary Clinton, periodistas y poderes financieros. Trump acusó a los periodistas de la revista Time de ser “lobistas al trabajo de Slim y Clinton”.

El tono de Slim

Luego del 4 de noviembre, también Slim bajó los tonos del enfrentamiento con Trump. A la página de noticias y análisis de finanzas Bloomberg dijo que “a Estados Unidos Unidos le irá bien con el nuevo presidente.

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Si la economía crece al 4%, si baja los impuestos a la clase media, si hará inversiones en infraestructura y se empeña en crear 25 millones de empleos, eso será también fantástico para México”.

“No es lo mismo ser cantinero que borracho”

Slim no se quedó callado mientras Trump lo agredía y humillaba a los mexicanos. Dijo que si el empresario salía ganador en las elecciones presidenciales, y efectivamente bloqueara el Nafta, la economía norteamericana sufriría una caída del 35 por ciento, por culpa de las importaciones mexicanas. Slim sabía muy bien que sería poco probable que Trump cumpliera sus promesas, ya que parecía ser sólo retórica: “Como decimos en México, no es lo mismo ser cantinero que borracho”, dijo Slim.