Luego de los ataques en contra del mercadito de Navidad en Berlín, y el asesinato del embajador ruso en Ankara, el presidente electo de Estados Unidos, #Donald Trump, aprovechó para enviar un nuevo mensaje en contra del terrorismo islámico. Según Trump, sirve mano dura: “Hoy hubo atentados en Turquía, Suiza y Alemania. La situación está empeorando. El mundo civilizado debe cambiar idea”, escribió en Twitter.

Trump prometió bombardear al Estado Islámico (Isis) y dijo que impondrá medidas en contra de la comunidad musulmana en Estados Unidos.

En un comunicado oficial, Trump dijo que “Isis y otros terroristas islámicos masacran continuamente a los católicos como parte de una guerra religiosa global.

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Estos terroristas y sus redes locales y mundiales tienen que ser eliminadas. Esa es la misión que llevaré a cabo, junto a los socios de Estados Unidos que quieran defender la libertad”.

Sin embargo, cuando se trata de hacer negocios, Trump es menos duro. Con muchos musulmanes ha cerrado proyectos de construcción de hoteles, casinò, campos de golf y palacios residenciales en Medio Oriente. En este caso, la religión islámica no parece ser un problema. #México