Echaremos de meno al presidente norteamericano Barack Obama. El viernes 20 de enero el nuevo presidente electo, el republicano #Donald Trump, llegará a la Casa Blanca. En sus manos estarán las decisiones más complejas e importantes para el futuro de Estados Unidos en los próximos cuatro años.

“Yes, we can”

En los últimos días, las redes sociales están llenas de mensajes, discursos y fotografías de Obama. En casi todas las imágenes, el presidente sonríe, siempre amable y cercano a los ciudadanos que lo rodean. Sin querer omitir los errores que ha cometido, especialmente en el ámbito de la política internacional, es importante recordar que Obama heredó un País literalmente en quiebra.

Anuncios
Anuncios

Luego de que el banco Lehman Brothers se declarara en bancarrota en el año 2008, los estadounidenses atravesaron difíciles circunstancias desde el punto de vista económico, financiero y social. La esperanza de volver a la prosperidad en tiempo breve era muy poca. El uso de las redes sociales

“Sì, podemos” era el mantra de la campaña electoral del outsider político del Partido Democrático. Y sí, pudieron hacerlo. La clave del éxito fueron las redes sociales: un uso estratégico e inteligente de Twitter y Facebook, non sólo como método para recoger fondos económicos en manera veloz y eficaz, sino también para hacer llegar los mensajes del programa electoral a los electores transversalmente.

En aquella época – hace sólo ocho años – ese plan de comunicación era innovativo y para algunos muy arriesgado.

Anuncios

Sin embargo, valió la pena correr el riesgo.

Obama y Trump son dos personajes bastante diferentes. Casi opuestos. Obama es un hombre académico, que llegó a la presidencia con un discurso de esperanza y unidad. Trump, en cambio, es un hombre de negocios, quel lega al mismo cargo con un mensaje nacionalista en contra de las minorías culturales y sociales.

La herencia de Obama

Nacido en Honolulu, Hawaii, en el 1961, Obama es hijo de una mujer blanca de Kansas y de un hombre de color de Kenia. Amante de los sueños, el presidente es también un líder pragmático. Retiró miles de soldados norteamericanos de los campos de batalla en Irak y Afganistán, encontró al terrorista Osama Bin Laden, trató de cerrar la cárcel de Guantánamo y ayudó a terminar con las tensiones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba. Incluso ganó un Premio Nobel por la paz aunque – él mismo lo dijo en un programa televisivo – todavía no entiende la razón por la que se lo dieron.

El fin del racismo

Según el historiador de la Universidad de Princeton, Julian Zelizer, el logro más importante de Obama ha sido la aprobación de la ley de sanidad conocida como Obamacare.

Anuncios

Para el director de la revista Dissent, Michael Kazin, “si bien los republicanos quieren revocarla, ahora saben que existe la necesidad de una alternativa que ofrezca un plan sanitario universal. Es un cambio muy importante”. “Obama demostró que un hombre de color, al igual que uno blanco, puede ser responsable y eficaz, además de popular. Con el tiempo, eso ayudará a reducir el racismo que existe en Estados Unidos”, explicó Kazin en una entrevista al periódico español El País.

El nuevo liderazgo del Partido Democrático

¿El grande error de Obama? No lograr mantener el control del Congreso con la mayoría del Partido Democrático y no haber construido un partido capaz de ganar las elecciones en diferentes estados del País. Su organización política no tiene un nuevo liderazgo. El precio que pagó por esa falta de estrategia fue perder las presidenciales con un rival como Donald Trump. No obstante, en los próximos cuatro años podrá trabajar sobre ello y encontrar una alternativa para quienes aún lo apoyan. #Barack Obama #México