El día de ayer 5 de enero, como cada año ha sido su costumbre, el presidente de #México, Enrique Peña Nieto ofreció a la nación su acostumbrado discurso de inicio de año en cadena nacional.

En esta ocasión en particular, el mensaje se llevó a cabo en un momento ríspido de reclamos, saqueos y actos vandálicos en toda la República Mexicana, como consecuencia del aumento a la gasolina que se llevó a cabo a partir del 1 de enero.

El mensaje que buscaba tratar de defender lo indefendible, era por demás interesante observarlo más por morbo que por plena convicción nacionalista.

Afortunadamente el jefe del ejecutivo no nos defraudó, y no me refiero a que fueron buenas noticias lo expresado, sino más bien a que la información que nos proporcionó o mejor dicho nos trato de convencer, nos permitió reconocer nuevamente la falsedad y mentira del discurso oficial.

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El presidente reiteró su comprensión y sensibilidad a la molestia de la población por la decisión difícil, dolorosa e inevitable que tuvo que tomar con la finalidad de mantener la economía del país estable.

Nuevamente se recurrió al viejo y efectivo truco de echarle la culpa a factores que nos llegan del exterior o a los gobiernos anteriores para tratar de esconder la verdad de los hechos.

Sin embargo lo que más llamó la atención fue el hecho de que el presidente nos dijera, que de no haber tomado la medida de aumentar el precio de la gasolina, el gobierno hubiera tenido que recortar programas sociales, aumentar impuestos e incrementar la deuda del país, además de que se hubieran gastado 200 mil millones de pesos, quitar por 4 meses todos los servicios del Seguro Social, interrumpir por 2 años los apoyos del programa PROSPERA que benefician a 7 millones de familias y suspender por 3 años el Seguro Popular.

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En otra información nos dice, que el Gobierno de la República tuvo que recortar 190 mil millones de pesos de su gasto, despedir a 20 mil empleados federales, reducir sueldos y prestaciones por 7 mil 700 millones de pesos y prometer la reducción los sueldos y salarios de servidores públicos de mando superior.

Desafortunadamente la información y las cifras para variar, no me cuadran.

El 13 de septiembre del año 2015, el entonces Secretario de Hacienda Luis Videgaray, anunciaba la liberación del precio de las gasolinas, la cual había sido programada para el año 2018 en la Reforma Energética.

Es decir la medida ya había sido planeada desde el 2015. No lo digo yo, lo dijo su flamante Secretario de Hacienda.

¿Porqué nuestros políticos insisten en creer que los mexicanos no tenemos memoria, no pensamos o que no nos damos cuenta de sus mentiras y falsedad en sus declaraciones?

¿Acaso no es posible considerar como una amenaza el hecho de decir que si no se tomaba la decisión, se hubieran cerrado servicios de salud?

Dicho de otra forma, si los mexicanos insistimos con marchas, en que el gobierno federal de marcha atrás al aumento de la gasolina, nos quitarán los servicios del Seguro Social y Seguro Popular, como un castigo ejemplar por protestar.

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¿Cómo creerle que el gobierno ha hecho recortes a su presupuesto, si en la realidad la deuda externa y el gasto corriente han aumentado, además de tener devaluación e inflación?

En lugar de aumentar la gasolina y amenazar a la población con quedarse sin servicios de salud, ¿No sería más creíble que atrapara a los ex-gobernadores prófugos que han saqueado a este país y que juntando todas sus fortunas, podrían mejorar los servicios de salud y mantener el precio de la gasolina en costos adecuados?

¿Cómo creer en la reducción de sueldos y salarios de funcionarios, cuando él mismo y su familia, diputados, senadores, líderes sindicales, magistrados de la Suprema Corte y Consejeros del INE se aumentan los sueldos y se dan bonos tan descarados que ofenden a la población?

Disculpe Sr, Presidente pero en lo personal, no le creo. #Enrique Peña Nieto