Apenas iniciaba este turbulento año 2017, cuando #Donald Trump, próximo presidente de los Estados Unidos, regresó con sus ataques hacia nuestro país y a las empresas transnacionales que aquí colaboran.

Ese martes 3 de enero, Trump amenazó a la empresa automotriz #ford Motor Company en cobrarle un arancel fronterizo del 35% a todos sus productos realizados en México y exportados a la unión americana, en caso de que ésta siguiera con la instalación de una nueva planta en el estado de San Luis Potosí.

Ford, reaccionó a la amenaza tal y como Trump lo pedía, deseaba, solicitaba y exigía.

Ford tomó la determinación de cancelar la planta en la que se invertirían 1,600 millones de dólares y generarían empleos para la zona.

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Tomada la decisión de la automotriz Ford, los memes y críticas a la empresa en las redes sociales no se hicieron esperar, como si la información que se ve en estos sitios fuera verídica, confiable, cierta y expresada por líderes de opinión expertos en la materia.

El “nacionalismo” de las personas –que solamente surge cuando nos conviene llamar la atención- proclamaba que se “crucificara” a Ford y se pedía que se dejaran de adquirir los automóviles de la empresa, a manera de castigo por haberse osado a tomar tal decisión.

Hoy 13 de enero, surgen las primeras empresas que consideran que dejando de comprar vehículos Ford “ponen su granito de arena” en la lucha por la defensa a la patria.

Las empresas mexicanas Coconal dedicada a la construcción y que actualmente trabaja en lo que será el nuevo Aeropuerto de la CDMX y el Grupo Experiencias Xcaret empresa dedicada al sector turístico con sede en Quintana Roo, han sido los primeros que han tomado esta determinación.

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La empresa Coconal, envió una carta a la Distribuidora Ford –Picacho, mientras el Grupo Xcaret hacía lo propio a la agencia Ford de Quintana Roo.

Es respetable la decisión tomada por ambas empresas, sin embargo es más criticable que admirable su actitud.

¿Tendrán conocimiento estos empresarios “nacionalistas y defensores de la patria” cuantas familias viven en toda la República Mexicana y dependen de forma directa e indirecta de la empresa?

La decisión de Ford aunque cuestionable, va más enfocada a cuidar precisamente sus intereses en México, los empleos y su planta productiva, que destruirla tal y como lo desean quienes promueven su castigo.

Esos “nuevos niños héroes que se envuelven en nuestro lábaro patrio” más bien tratan de obtener protagonismo para salir en los medios, aprovechando la ignorancia de la gente que piensa que dejar de comprar vehículos Ford es la mejor manera de expresar su odio a Estados Unidos y a Donald Trump.

Para esos ignorantes sería bueno preguntarles ¿Si Ford quiebra en México, sus changarros –diría Fox- podría dar trabajo, estabilidad familiar y plan de carrera a los millones de hombres y mujeres padres y madres de familia que quedarían desempleados a causa de sus decisiones creadas con poca inteligencia y deficiencia mental?

Su sabia decisión será dejar de comprar autos americanos, para comprar mejor autos japoneses o chinos.

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Wuau!!! cuanto nacionalismo.