Fraudes, desfalcos, discrecionalidad #Política, “amiguismo”, son términos que desbordan las páginas del periodismo mexicano, independientemente de si hay un trasfondo político en algunos medios de comunicación, la verdad es que la clase política mexicana ha “mamado” por años del flujo de capital económico que se filtra por grietas o por los enormes huecos de un sistema de justicia supeditado a intereses de índole monetario o político.

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En la actualidad, la coyuntura de gobernadores mexicanos corruptos muestra simplemente la punta del iceberg, ya que de acuerdo con un documento presentado por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), de 2000 a 2013, 41 gobernadores fueron acusados de #Corrupción, 16 fueron investigados de los cuales sólo 4 enfrentaron encarcelamiento. Simplemente en los más recientes casos de ex mandatarios que ejercieron su cargo de forma rapaz, 8 ex gobernadores de: Chihuahua, Coahuila, Durango, Nuevo León, Quintana Roo, Sonora, Tamaulipas y Veracruz; únicamente el ex mandatario de Sonora está en la cárcel. Y de estos últimos ejemplos, el desfalco asciende a 186,535 mdp, cifra cercana a los 200 mil mdp que asegura el gobierno federal se hubieran gastado de no liberar el precio del diésel y la gasolina.

Pero la corrupción no se restringe al coto de los mandatarios estatales, a nivel federal hay ejemplos claros de esta forma de ejercer el poder. De acuerdo con la Comisión Federal de Competencia Económica, postores que participaron en el Sector Salud de 2009 a 2015, se coludieron con diversas instituciones para ganar licitaciones de más de 200 millones de pesos de recursos fiscales. Ejemplos sobran como en Sedesol que de acuerdo con Proceso, las verificaciones de la Auditoría Superior de la Federación, en el año de 2015 se desviaron mil 787 millones de pesos, que fueron a parar a cuentas de empresarios de la zona de La Laguna.

La corrupción es un problema sistémico tal como lo define la periodista y escritora María Amparo Casar en el texto México: Anatomía de la Corrupción. Un mal que permea a diferentes ámbitos públicos y privados; las instituciones bancarias juegan un papel clave en este engranaje, caso concreto es HSBC que aceptó el envío desde las sucursales de México de 7 millones de dólares, relacionados con los Cárteles de Sinaloa hacia Estados Unidos.

El problema parte desde la cúpula, casos como el de la Casa Blanca, donde la pareja presidencial se encuentra trastocada, quedan impunes porque las instancias encargadas de regular, investigar y castigar este tipo de delitos no son 100% autónomos y dependen del Poder Ejecutivo, desde la Secretaría de la Función Pública, la Auditoría Superior de la Federación y el Instituto Nacional de Transparencia y Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales. Todas son instituciones debilitadas con facultades limitadas, cuyas posibilidades se limitan a dar recomendaciones y analizar tardíamente los casos de corrupción.

No es de extrañar que el Índice de Percepción de la Corrupción ubica al país en el lugar 95 de 168, con una calificación de 35 puntos de 100 posibles, pero el mexicano promedio señala a instituciones y empresas como corruptas pero se exime a él y a sus personas allegadas. Vale la pena entender que la corrupción se engendra desde actos aislados o cifras menores que engrosan el problema que paraliza y gangrena al país. #Gasolinazo