"#México no cree en los muros". Con esta frase, el presidente #Enrique Peña Nieto buscaba defender a toda una nación de los ataques del presidente Trump y del muro que amenaza con construir en la frontera con México, con esta frase, el presidente mexicano le reprochó al Gobierno estadounidense su intención de construir un muro que "lejos de unirnos nos divide". Porque este es un país que no cree en muros, sólo en puentes. Sin embargo, este mensaje lleno de esperanza y patriotismo, contrasta con la situación actual de la frontera sur porque mientras el Gobierno pide construír puentes con Estados Unidos, sigue creando muros con Centroamérica.

En 2014, el gobierno de México puso en marcha el Programa Frontera Sur con el fin de proteger a los #migrantes que cruzan el país en su lucha por alcanzar el American Dream y de ordenar el flujo migratorio en la frontera con Guatemala. Entre los puntos más importantes del programa se encuentran la obtención de "tarjetas de visitante regional" y la creación de Centros de Atención Integral a Inmigrantes. Sin embargo, activistas como el padre Alejandro Solalinde, asociociaciones como la Clínica Jurídica de la UNAM, así como migrantes centroamericanos que intentan cruzar el país han denunciado que desde la implementación de este programa, las cifras de detenciones han aumentado drásticamente. De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Migración, sólo en el 2014 se registraron más de 119,000 detenciones de centroamericanos.

Otro de los ejes de trabajo del programa frontera sur es evitar que los migrantes suban al tren conocido como La Bestia y arriesguen sus vidas para llegar a la frontera, para esto el gobierno ha implementado una serie de acciones que van desde la implementación, aumentar la velocidad del tren, operativos policíacos e incluso poner bardas en algunos puntos del trayecto para separar a los inmigrantes de las vías. Esto ha hecho que los migrantes tomen rutas más largas y peligrosas, lo que los ha vuelto un blanco fácil para organizaciones de tráfico de personas y bandas de crimen organizado.

Con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, el Gobierno mexicano se ha rasgado las vestiduras al decir que el muro es una medida discriminatoria contra los migrantes mexicanos, sin embargo, el Gobierno mexicano ya ha construído su propio muro invisible en la frontera sur y parece que va a continuar igual.