Cada día es más evidente la polarización internacional que ha generado la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca; no lleva ni un mes al mando de la gran potencia mundial pero hay personas que cuentan las horas para que termine el presente gobierno estadounidense, y México ha sido uno de los blancos favoritos para que Trump descargue su ira, xenofobia y culpas basadas en declaraciones falaces que desafortunadamente tienen resonancia en algún sector de la población de su país.

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Por su parte, el presidente mexicano ha dado muestras de lo que pretende en sus negociaciones con su vecino del norte, al nombrar un canciller sin experiencia pero cómodo para EE.UU., incluso la nebulosa conversación telefónica que se dio entre los mandatarios de ambos países no hizo reflexionar ni un ápice a Trump y, el Gobierno mexicano ya se prepara para recibir a conacionales deportados, con una actitud pasiva donde las propuestas sólidas no se vislumbran por ningún lado.

Poder detectado en el pueblo, no en los políticos

Los verdaderamente afectados son los mexicanos que dejaron atrás su tierra natal impulsados por el motor de la ilusión de mejorar la calidad de vida de sus familias, y los millones de mexicanos en territorio nacional que desde la candidatura oficial de Donald Trump, y ahora como presidente de los Estados Unidos de América, no han dejado de sentirse agraviados. Por ello, ha surgido una efervescente iniciativa para no dejarse amedrentar por el presidente norteamericano, un personaje cuya cosmovisión es binaria o de opuestos, fuerte-débil, amigo-enemigo, fuerte (negociamos), débil (te aplasto), amigo (aceptas todo lo que yo diga), enemigo (cuestionas mis decisiones).

La vorágine de declaraciones aunada a las medidas anti mexicanos, son muestra del cambio de paradigma que implicó la llegada de Trump a la silla presidencial, sin embargo el pueblo mexicano ya no está dispuesto a recibir amenazas sin reaccionar, por lo que ha sido pactada una marchaste, reflejo de ese sentimiento de ¡ya basta!

Si bien la movilización ciudadana se ha visto imbuida en diferencias de opiniones, por un lado una postura apartidista que exige respeto a México no con un mensaje en Twitter o Facebook, sino de manera activa; y por otra parte, un frente que pretende aglutinar las molestias y desencuentros generados por el gobernante estadounidense, para fortalecer al Gobierno de México. Finalmente, se logró unir las marchas para que confluyan en El Ángel de la Independencia, y se unan las voces de los asistentes para entonar el Himno Nacional Mexicano.

Estas reacciones se gestan en el entorno nacional, aunque no es un tema excluyente, puesto que las declaraciones y la política de Trump polariza todo el orbe. En Asia, Europa y América se han manifestado contra el líder mundial, sin olvidar que al interior de Estados Unidos las expresiones disidentes surgen desde diversos ámbitos para protestar contra Trump, incluso los jugadores del equipo campeón del pasado Super Bowl LI: Devin McCourty, Chris Long, LaGarrette Blount, Dont’a Hightower y Martellus Bennett, quien al mismo tiempo de festejar el campeonato de los Patriotas de Nueva Inglaterra, expresaba: “Te amo México, derriben el muro”.

Trump debe entender que ser humanitario no es ser débil, ser musulmán no es ser terrorista, ser migrante no es ser "hombre malo" y que México, más allá de sus problemas internos que sin duda se deben resolver, es un pueblo fuerte, unido, consciente que habla fuerte y con la frente en alto. #Manifestaciones