Pese a que el candidato del Partido Revolucionario Institucional Enrique Peña Nieto logró ganar la elección presidencial de 2012, en medio de innumerables acusaciones de una "descarada compra de votos", el inicio de su mandato sorprendió a todo México, pues en un par de meses logró sentar en una mesa de negociación a los principales partidos políticos del país, entre ellos sus principales opositores, el Partido Acción Nacional - que dejó el poder en esa elección - y el Partido de la Revolución Democrática, para sacar adelante las urgentes reformas estructurales, que por años había necesitado la República para desarrollarse a la altura del siglo 21.

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Todo parecía marchar sobre ruedas para el joven y apuesto nuevo primer mandatario de la nación, todos los partidos aprobaron sus reformas y su prestigio, tanto en México como en el mundo, creció como la espuma; su imagen con la banda presidencial incluso adornó la portada de una importante revista, la que lo calificó como "El Salvador de México". Pero eso no duraría.

Se acaba el encanto presidencial

La "Luna de Miel" terminaría dos años después de la toma de posesión; el 8 de noviembre de 2014 importantes medios periodísticos de la Ciudad de México dieron a conocer que el Presidente de la República y su esposa tenían una casa con valor de 7 millones de dólares - donde habían vivido hasta que se mudaron a Los Pinos - en una de las zonas más lujosas de la capital del país.

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Dicha casa no estaba registrada a sus nombres, incluso no había aparecido en sus respectivas declaraciones de impuestos, sino a nombre de una empresa que no hace mucho tiempo había resultado ganadora de la licitación publica que otorgó el contrato de construcción del tren rápido entre la ciudad de México y la de Querétaro.

El escándalo le dio la vuelta al mundo; la prensa internacional puso mucha atención a este hecho, y poco después en los primeros meses de 2015, reportó ampliamente sobre el viaje presidencial a Europa, con visita al Palacio de Buckingham incluida, en la que la comitiva presidencial, de casi 500 personas, hizo quedar en ridículo a las hasta entonces consideradas "cortes faraónicas" con las que viajaba Luis Echeverría en su presidencia, las que llegaban sólo a alrededor de 300 personas.

La presión desnuda al gabinete presidencial

Entonces comenzaron a darse notables fallas en el manejo político de las crisis y del país, comenzando por el mismo caso de la "#Casa Blanca".

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El presidente Peña Nieto nombró a un secretario para que investigara a la misma presidencia; casi siete meses después la investigación no encontró nada ilegal.

Es precisamente el señor Luis Videgaray el que ha sido principal protagonista de los dislates en que ha incurrido la actual administración. La de mayor relevancia a nivel internacional, fue la invitación al candidato a la presidencia de los Estados Unidos por el partido republicano, el hoy presidente Donald Trump a visitar la residencia oficial de Los Pinos para tratar temas delicados entre ambos países. La invitación, que resultó ser idea de Videgaray, recibió críticas por haber ignorado las reglas diplomáticas de no invitar a un candidato en plena campaña presidencia, al fin de no ser acusados de inmiscuirse en el proceso electoral de otra nación; además se dijo que el trato de jefe de estado que recibió Trump en México, en la que hubo incluso conferencia de prensa conjunta al final de las pláticas, revivió la campaña del republicano que eventualmente terminaría residiendo en la verdadera Casa Blanca.

Estos y otros yerros tanto del gobierno federal como de la cúpula y los miembros del #PRI, los ha llevado a tener los más bajos niveles de popularidad de su administración, con una aprobación del 17 por ciento de la población, según las cifras de la prestigiosa firma encuestadora Consulta Mitofsky de marzo de 2017.

Es este descrédito el principal obstáculo para que el partido en el gobierno pueda ganar en las 3 elecciones a gobiernos estatales de este año en México. Estas elecciones intermedias pueden delinear lo que podría pasar en los comicios presidenciales del 2018. De perder la presidencia el PRI estaría acabado como partido con futuro político.

. #Peña Nieto