Al presidente estadounidense #Donald Trump parece que no le gusta Washington. Cada vez que puede, se escapa a su resort Mar-a-Lago en Palm Beach, #florida. Allí ha encontrado presidentes de otros países, como el mandatario chino Xi Jinping, y ha llevado a cabo importantes reuniones del gobierno. La llaman la Casa Blanca del invierno. Sin embargo, en las últimas semanas ha sucedido algo inusual: las embajadas de Estados Unidos en el mundo han hecho publicidad al hotel. Específicamente las sedes diplomáticas de Londres y Tirana han publicado elogios para promover la residencia de Trump en Florida a través de Twitter y de Facebook. Para ser miembro del exclusivo resort hay que pagar una cuota anual de 200.000 dólares.

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Las críticas de los diputados norteamericanos, y de muchos ciudadanos, no se ha hecho esperar. Este caso trae de nuevo a la luz los conflictos de intereses que la presidencia de Trump podrían provocar en Estados Unidos.

El magnate – y ahora jefe de Estado norteamericano – compró la residencia de Mar-a-lago en el año 1985. La misma tiene 114 habitaciones y varios jardines y piscinas. La embajada de Estados Unidos en Londres publicó una amplia descripción del lugar, preparada por Share America, la plataforma del Departamento de Estado que fue creada con la finalidad de “compartir historias importantes e imágenes que estimulen las discusiones sobre democracia, libertad de expresión, innovación, empresa, educación y rol de la sociedad civil”. Quién sabe en qué ámbito entra el resort exclusivo de Trump en todo esto…