Para ningún ciudadano es una novedad el ver que los políticos mexicanos de todos los niveles de gobierno, se manejan bajo el esquema de grupos parlamentarios o de equipos de trabajo enfocados única y exclusivamente a obtener beneficios personales.

El último caso y más sonado fue el de MIguel Barbosa, quién dejo las filas del Partido de la Revolución Democrática (#PRD) para unirse a la causa de Morena y apoyar a López Obrador, sin embargo terminó después en las filas del Partido del Trabajo (#PT).

Así de descarados son nuestros políticos, quienes únicamente buscan el famoso "hueso" para seguir viviendo del sistema.

Barbosa dejó al PRD cuando vió que "El barco se hundía" sin importarle la ideología de partido o sus valores personales.

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Con esa escapada, y la de otros ocho chapuilines interesados y hambrientos de poder, el PT pasó a ser la tercera fuerza política de la Cámara con lo cual peleará diversas comisiones, directamente al PRD dirigido por Alejandra Barrales.

Así es nuestra clase política, sin una ideología, ni respeto a las instituciones ni a la ciudadanía a la cual le deben sus grandes fortunas y negocios de sospechosa reputación.

Tendremos que seguir agunantando a esta clase política de tercera.