#Marine Le Pen, conocida por sus extremos puntos de vista sobre inmigración, extranjeros y globalización, está segura de que ganará las #elecciones para la presidencia francesa con ayuda de las mujeres, los judíos y los votantes seculares.

Su estrategia ha causado una sensación general de malestar entre los franceses; hasta el día de hoy cuenta con el 21.7 por ciento de los votantes. Si bien sobrevivió a la primera votación realizada el pasado 23 de abril, no sabemos qué le espera en la ronda final del 7 de mayo.

Si llegara a ganar las elecciones, Le Pen pasaría a la historia como la primer líder de extrema derecha en el período de la posguerra y significaría que logró una transformación política tomando a un partido abiertamente xenófobo a la victoria, que ahora es dirigido por un hombre conocido por minimizar los horrores del Holocausto.

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Además, el ataque terrorista ocurrido el pasado jueves 20 de abril en el corazón de París, podría darle un impulso de última hora, ya que refuerza su retórica de la campaña sobre la prohibición o limitación de la inmigración. Tras el atentado, declaró a la prensa que, "No podemos permitirnos perder esta guerra. Pero durante los últimos diez años, los gobiernos de izquierda y de derecha han hecho todo lo posible para que la perdamos. Necesitamos la presidencia que actúa y que nos protege" y remarcó el hecho de que #Francia debería cerrar inmediatamente sus fronteras.

La reconfiguración de un partido

El mensaje de Le Pen recuerda en muchos aspectos a otros emitidos por los populistas de extrema derecha en Europa: pretende sacar a Francia de la Unión Europea, la OTAN y el mercado monetario común del euro.

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De igual forma, desea cerrar las fronteras francesas a la inmigración, tanto legal como indocumentada, y dirigir la mayor parte de los programas de asistencia social financiados por el gobierno -incluyendo escuelas y tratamiento médico- hacia los ciudadanos franceses. Remarca la amenaza que representa el fundamentalismo islámico y llama a las elecciones una "elección de civilización".

Asimismo, ha propuesto prohibir símbolos religiosos como el hijab musulmán, la kippa judía y el turbante sikh en espacios públicos. Durante su primer evento de campaña en Lyon, señaló que, "Lo que está en juego en esta elección es si Francia todavía puede ser una nación libre. ¡La división ya no está entre la izquiera y la derecha, sino entre patriotas y globalistas!".

Durante años, ha intentado distanciarse del antisemitismo que una vez definió al Frente Nacional, rediseñando el mensaje del partido para rechazar el racismo y para muchos observadores políticos, ha conseguido cambiar de marca con éxito, tanto para ella como para el partido.

Sólo queda observar si existe una posibilidad real de lo que antes era impensable: un líder de extrema derecha dirigiendo Francia.