#Venezuela está al centro de la atención internacional en estas horas. Luego de una inédita acción por parte del Tribunal Supremo de Justicia venezolano, las funciones de los diputados – democráticamente elegidos en las elecciones legislativas del año 2015 – pasaron al principal ente de la justicia venezolana. La justificación: los diputados venezolanos, en su mayoría de la oposición, eran “desobedientes”. En pocas horas, la Fiscal General venezolana, Luisa Ortega Cedeño, dio un paso atrás y dijo que no estaba de acuerdo. Nicolás Maduro, el presidente, dijo que ni sabía lo que estaba pasando… El resultado es un caos general. La oposición, sin embargo, ha dicho que se mantiene alerta ante la situación de peligro en la que está la democracia venezolana y que saldrá a las calles igualmente para defender su libertad y los principios democráticos.

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Para entender qué ha pasado en estas últimas horas en Venezuela, y por qué esa situación es importante para el resto de la región latinoamericana, es útil la visión de una de las voces disidentes de Venezuela: la periodista Naky Soto.

En un post publicado en Facebook, Naky Soto – co-conductora del Hangout Político, conversaciones online con Luis Carlos Díaz que se han convertido en una de las síntesis más seguidos sobre lo que pasa en Venezuela – explica la #Crisis: “A las 12:20. La sentencia 156 del TSJ que marcó el golpe de Estado, se conoció casi a medianoche. La supuesta solución al conflicto que desató, nacional e internacionalmente, se comunicó un poco después, en cadena de radio y televisión, con Nicolás asegurando haber avanzado ‘en importantes acuerdos y soluciones tras la controversia’, que se saldó la controversia con diálogo y afirmando que inclusive hubo conversaciones con la fiscal Luisa Ortega Díaz a lo largo de la celebración del Consejo de Defensa de la Nación.

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Para Soto, "el vicepresidente Tareck El Aissami leyó (muy mal) las conclusiones, que incluyen: - Exhortar al TSJ a revisar las decisiones 155 y 156, con el propósito de mantener la estabilidad institucional y el equilibrio de poderes, mediante los recursos contemplados en el ordenamiento jurídico venezolano. - Ratificar que la Sala Constitucional TSJ es la instancia competente para el control de la constitucionalidad y la resolución de conflictos entre poderes​. - Reiterar que los desequilibrios y conflictos entre las distintas ramas del poder público nacional se encauzan mediante los mecanismos de control constitucional y la colaboración entre los poderes, los cuales son expresión del dinamismo y pluralidad de los estados constitucionales democráticos. - Exhortar a la oposición a incorporarse sin demora al diálogo, con la mediación de los expresidentes. - Rechazar el intervencionismo extranjero. En el chavismo nunca vamos a aceptar la mayoría absoluta de la oposición en la AN, ni su poder sobre las decisiones que nos de la gana de tomar, pero podemos seguir abortando sus decisiones como lo habíamos hecho hasta ahora.

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Entonces, el TSJ se va a revisar a sí mismo, va a rectificar estas sentencias -para que dejen la bulla, mijito, qué estrés-, porque si tengo poderes absolutos, me sobran facultades para anular a la Asamblea y después decir que fue un impasse (pero entre la Fiscalía y el TSJ, ojo con eso), mientras intento maquillar esta rolitranco de crisis que creamos a razón de todos los trozos que nos van quedando como un partido sin capital político. Ni de broma crean que vamos a levantarle la condición de desacato a la Asamblea Nacional o que vamos a reconocerla institucionalmente, pero esta es la mejor manera de que Mercosur, la OEA, la Unasur y ese montón de países que se han manifestado hasta ahora, dejen la piña. ¿Ok?”. #democracia