En el último par de días, el gobierno norcoreano celebró un desfile militar masivo, falló una prueba de misiles y amenazó con una #Guerra Nuclear a los Estados Unidos.

Mientras tanto, el gobierno de #Donald Trump, ordenó a la marina desplegar un grupo de ataque de portaaviones a las aguas de #Corea del Norte, envió al vicepresidente Mike Pence a la frontera norcoreana a advertir que la era de Washington era de "paciencia estratégica", comentario que muchos consideraron una amenaza contra la ciudad de Pyongyang.

Corea del Norte ha sido siempre una nación belicosa y lo sucedido en los últimos días no necesariamente significa que vaya a estallar una guerra nuclear, pero el hecho de que el presidente estadounidense lance amenazas y se declare listo para hacer uso de la fuerza militar y así controlar el programa nuclear de Norcorea, sí es algo delicado.

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Ante dichas amenazas, Pyongyang ha prometido arrasar con las bases militares estadounidenses en Corea del Sur e incluso las llamó "fortalezas del mal". Quizás Corea del Norte deba ser ahora la principal preocupación para Trump.

¿Qué está sucediendo?

Hace unos días, una serie de informes comenzaron a circular en los que se hablaba de cómo Corea del Norte estaba lista para llevar a cabo una prueba de armas nucleares. Reporteros fueron llevados a presenciar la apertura de una nueva avenida.

Sin embargo, el pasado jueves, la NBC reportó una historia anónima en la que se aseguraba que Estados Unidos estaba "preparado para lanzar un ataque preventivo con armas convencionales contra Corea del Norte en caso de que los funcionarios se convenzan de que éste está a punto de cumplir con una prueba de armas nucleares".

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El problema de fondo es que un ataque de Trump contra Corea del Norte, podría inducir al líder norcoreano, Kim Jong Un, a lanzar un contraataque contra Corea del Sur, firme aliado de los estadounidenses y que actualmente es defendido por ellos mismos.

De cualquier forma, muchos otros medios de comunicación no fueron capaces de comprobar la veracidad de esa información y la calificaron como "tremendamente equivocada" y "extremadamente peligrosa".

Desfiles y amenazas

El pasado 15 de abril, Corea del Norte celebró un desfile militar en conmemoración del "Día del Sol", una de sus más grandes e importantes celebraciones. En él marcharon miles de soldados y volaron varios aviones militares, además de enormes barcos que, según los analistas, podrían transportar nuevos tipos de misiles balísticos intercontinentales (ICBM).

Al respecto, Joe Cirincione, presidente del Fondo Ploughshares, expresó al Washington Post, "Esta fue una promesa de capacidades más que una demostración de misiles existentes", y añadió, "No sabemos si realmente hay ICBM en ese barco, pero ciertamente existen".

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Y aunque el presidente norcoreano no se dirigió a la multitud, uno de sus allegados, Choe Ryong Hae, pronunció un discurso bastante obscuro:

"Si los Estados Unidos nos provocan temerariamente, nuestro poder revolucionario se opondrá instantáneamente a la huelga aniquiladora y responderemos a una guerra total con una guerra total, y a una guerra nuclear con nuestra propia guerra nuclear".

La visita sorpresa de Mike Pence

Luego de que el vicepresidente hiciera una visita sorpresa a la frontera fortificada con Corea del Norte, conocida como "zona desmilitarizada", entregó un fuerte mensaje a Pyonyang:

"Sólo en las últimas dos semanas, el mundo ha presenciado la fuerza y la determinación de nuestro nuevo presidente en las acciones tomadas con respecto a Siria y Afganistán [...] Corea del Norte haría bien en no probar su determinación o la de las fuerzas armadas de los Estados Unidos en esta región".

¿Habrá guerra?

Hasta el pasado 9 de abril, el gobierno de Trump se había estado manejando de la misma manera en que lo hacía el de Obama, pero después de que éste enviara el portaaviones USS Carl Vision de 97 mil toneladas a las aguas norcoreanas y un crucero con misiles, podríamos estar ante un cambio en sus políticas que envía un mensaje amenazador.

Todo lo sucedido hasta el día de hoy, nos demuestra que Donald Trump y en general el gobierno estadounidense, no titubean al hacer uso de la fuerza para enviar un mensaje. Solo queda observar cómo responde Corea del Norte.