Javier Duarte de Ochoa y Yarrington Ruvalcaba vivieron como prófugos por mucho tiempo. Huían para no tener que rendirle cuentas a la justicia, aunque se decían inocentes, libres de toda culpa, víctimas de un complot. Sin embargo, en contra de ellos pesaban graves acusaciones: de tráfico de drogas y de estafas por miles de millones de dólares en contra del Estado mexicano.

Desde el año 2010, Javier Duarte de Ochoa fue gobernador del estado de Veracruz, por el Partido Revolucionario Institucional. El mismo partido de quien hoy es el presidente de México, Enrique Peña Nieto.

Duarte de Ochoa renunció el 12 de octubre, diciendo que lo haría para defenderse de las acusaciones de corrupción y enfrentar las investigaciones.

Anuncios
Anuncios

En un video publicado en la página oficial del gobierno loca, explicó que se sentía tranquilo, que la verdad saldría a la luz. “Seguiremos caminando juntos, siempre hacía adelante”, dijo a los habitantes de Veracruz. Al día siguiente, el 13 de octubre, no se sabía su paradero. Hasta el sábado en la noche, cuando fue ubicado en Guatemala y arrestado por las fuerzas de seguridad. Así como ocurrió la semana pasada con Yarrington Ruvalcaba en Florencia, Italia, mientras el fugitivo se comía un plato de pasta en un conocido restaurante del centro de la ciudad. La era de los ex gobernadores que se burlan de la justicia parece haber llegado a su fin. #Enrique Peña Nieto