Grupos criminales que operan en México generan nuevas formas de cometer delitos e involucran, de manera involuntaria, a actores sociales como a las Iglesias, algunas de las cuales han denunciado el uso de templos como espacio en el que delincuentes cometen actos de fraude.

Pese al incremento del fenómeno delictivo en el país, la sociedad mexicana no ha dejado de sorprenderse de la variedad de esquemas en los que incurren los delincuentes para robar, contrabandear, estafar y agredir.

Clérigos han denunciado que durante ceremonias, cuando se pide la limosna personas llegan a dar como donativo un billete falso de alta denominación y piden cambio, monto que se convierte en su ganancia.

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Se trata, refieren sacerdotes, de un fenómeno que está teniendo lugar en el momento en que se realiza la colecta, lapso en el que los timadores exhiben billetes de alta denominación y solicitan su canje para ofrecer un donativo.

Ante este nuevo fenómeno en México, los religiosos enfrentan el dilema de revisar o no la autenticidad de los billetes e incluso se han planteado pedir a la feligresía, que no entregue billetes de alta denominación o si lo hace que sea un donativo íntegro, es decir que no pidan les sean canjeados o fraccionados.

El tema lo hemos comentado con nuestros cuerpos parroquiales, pero sería como manifestar desconfianza a los feligreses sobre los recursos económicos que de buena fe nos aportan, refieren en publicaciones que han dado eco a su denuncia.

El tráfico de #Billetes falsos no es nuevo en los recintos religiosos.

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Desde hace tiempo, representantes de la Iglesia católica han denunciado que por sus servicios - oficiar un variopinto de celebraciones litúrgicas - incluso les han pagado con billetes falsos.

También, representantes de este culto han acusado el despojo de dinero de las alcancías fijas - urnas receptoras de dinero - donde por ejemplo, los ladrones usan ganzúas o cordones finos en cuyos extremos pegan materiales altamente pegajosos para extraer billetes o piezas metálicas.

Sin formar parte de los grupos delictivos, históricamente personas en situación de calle te revisan las alcancías con el fin de sustraer alguna moneda.

A sabiendas que con este tipo de acciones violan el séptimo mandamiento de la tradición católica, los defraudadores siguen actuando y los billetes falsos apareciendo en circulación.

En el país, en el Código Penal Federal se establece que pagar con un billete falso, aún sin saber que lo es, puede traer como consecuencia una condena de varios años de prisión. #Timanaiglesias