En su discurso ofrecido esta mañana en #ARABIA SAUDITA, el presidente norteamericano Donald Trump ha decidido suavizar su retórica y definió la lucha contra el terrorismo como una "batalla entre el bien y el mal", no una lucha entre "diferentes creencias, sectas o civilizaciones". Este es el primer viaje de Trump al extranjero como presidente y su discurso fue escuchado por, al menos, 37 líderes de naciones árabes y musulmanas.

El discurso se centró en empujar a los líderes a hacer lo "justo" y cumplir "su parte de la carga" en la lucha contra los extremistas. No hizo hincapié en los derechos humanos. Trump dijo a los líderes que los Estados Unidos están preparados para "estar a su lado", pero "las naciones del Medio Oriente no pueden esperar a que el poder estadounidense aplaste a este enemigo por ellos".

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Trump señaló que las naciones de Oriente Medio han sufrido el mayor número de víctimas de ataques terroristas, describiéndolo como una "tragedia de proporciones épicas". Asimismo, indicó que su administración está adoptando una #Política de "realismo de principios":

"Tomaremos decisiones basadas en los resultados del mundo real, no en una ideología inflexible, nos guiaremos por las lecciones de la experiencia, no por los confines del pensamiento rígido, y cuando sea posible, buscaremos reformas graduales, no una intervención repentina".

Reacción del Consejo de Relaciones Americano-Islámicas

En una entrevista ofrecida por Nihad Awad, director ejecutivo del Consejo de Relaciones Americano-Islámicas, este comentó: "Acogemos con beneplácito el reconocimiento del Presidente Trump al Islam como 'una de las grandes creencias del mundo', pero ese reconocimiento no borra años de políticas anti-islam".

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Además añadió que "la mayor parte de este discurso podría haber sido dado por George W. Bush o Barack Obama por la forma en la que ha descrito al mundo musulmán (...) Aunque los liberales hayan perdido, la corriente está de vuelta, al menos retóricamente, en la forma en la que (Trump) se está acercando al religión musulmana".

Trump acumuló elogios sobre los esfuerzos de varios países árabes para combatir los grupos militantes y el terrorismo. Dijo que los Emiratos Árabes Unidos estaban ayudando a los Estados Unidos en Afganistán, mientras que se refirió a Qatar como un "socio estratégico crucial". También elogió a Bahrein, Kuwait y, especialmente, a Arabia Saudita por, entre otras cosas, unirse a los Estados Unidos con sanciones contra un líder de Hezbollah y tomar "una acción fuerte contra los militantes Houthi" en Yemen.

Estados Unidos e Irán

En su discurso, #Donald Trump criticó a Irán con bastante dureza. Dijo que el país ofrece un "puerto seguro" y "respaldo financiero" a los grupos terroristas.

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"Es un gobierno que habla abiertamente de asesinatos en masa", dijo Trump. "Irán financia, arma y entrena terroristas", milicias y otros grupos extremistas. Hasta que Irán esté dispuesto a cambiar, dijo, todas las naciones "deben trabajar juntas para aislarlo".

Según declaraciones ofrecidas por Karim Sadjadpour de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional, las promesas de aislar a Irán se están convirtiendo en el "status quo" de estos encuentros entre Oriente y Occidente. Después de que el Presidente Obama presidiera el levantamiento de algunas sanciones internacionales contra Irán, la postura del Presidente Trump se hace eco de las relaciones históricas entre Estados Unidos e Irán desde la Revolución Islámica de 1979 y que continuó con George W. Bush.

A pesar de suavizar su retórica y hablar sobre la guerra al terrorismo, Trump se abstuvo de criticar los derechos humanos en Arabia Saudita y otros países árabes, una fuente de interés internacional. "No estamos aquí para dar conferencias", dijo. "No estamos aquí para decirle a otras personas cómo vivir, qué hacer, quién ser o cómo adorar".