Aún no sé cómo, de habernos encontrado primero en casa dedicadas a las tareas del hogar, incluida la maternidad alejadas de la vida social, pasamos a ser un ser social, asesinado con dolo, bañado de un cinismo auspiciado por un gobierno corrupto, asesino y deshumanizado.

¿¡ Cuéntame cómo pasó !?

Han transcurrido tan solo seis días después del hallazgo de “Berry", así le decían sus mejores amigas a Lesvy Berlín Rivera Osorio, y solo cuatro de la movilización que en tan solo 24 horas, logró aglutinar a casi dos mil personas por su óbito. La jornada quedó calificada como una de las más grandes en los últimos años al interior de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), mencionaron, algunas de las organizadoras de la concentración.

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El descontento y las diversas “reclamaciones” o “críticas” que en realidad son contradicciones de una sociedad a la cual, evidentemente, le han ido formando un criterio deshumanizado y completamente material, -lo escribo de esta manera porque sin duda-, somos el reflejo de una sociedad que se dinamiza bajo un sistema de producción que nos lleva a pensar-reaccionar bajo la lógica de “cuidar lo que compramos o en lo que gastamos” pero nunca, a cuidar a las personas que las producen, es decir, al trabajador o a la trabajadora y mucho menos, ¡claro! a una mujer que le gustaba “echar fiesta”.

Salvajada Social

Cuéntame cómo pasó, es una expresión que denota ignorancia, deseo por conocer o por entender algo… Dicha locución, debería ser enunciada de manera humilde por los servidores públicos y por las personas que comentaron en redes sociales, barbaridades con respecto a lo sucedido en CU el miércoles 3 de mayo del presente año.

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El primer desatino: total desconocimiento del término feminicidio. “Conocer” la tipificación, debe ser una obligación para todos los ciudadanos, continuando con el quehacer de cómo llegamos a tal punto de la violencia de género que tuvieron que unificar la agresión para llamarla feminicidio. La mayoría gime y balbucea la jurisdicción, pero no saben a que se refiere la terminación, tanto que, las mismas instituciones se “equivocaron” y lo “confundieron” con alcoholismo y drogadicción. ¿Cómo pasa tal confusión?

Tal desatino se tradujo en insulto para #Lesvy, para su madre y padre (“porque también tenía padre”) y para las cientas de miles de mujeres que nos congregamos afuera de Rectoría para exigir justicia, esclarecimiento y reconocimiento de que fue un feminicidio y no un asesinato y mucho menos un suicidio.

Patrimonio parlante

La segunda bestialidad; “pintas al patrimonio universitario”, repito: como sociedad nos han ido formando un criterio deshumanizado y completamente material, -lo escribo de esta manera porque sin duda-, somos el reflejo de una sociedad que se dinamiza bajo un sistema de producción que nos lleva a pensar-reaccionar bajo la lógica de “protección patrimonial”, pero nunca a cuidar a las personas que las producen: trabajador-trabajadora y mucho menos a una mujer que le gustaba “echar fiesta”.

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¡Que bestialidad comparar a un ser humano-social con una cosa susceptible de estimación económica!

Entre desatinos y bestialidades se vislumbró una rabia y sí, mucho miedo, pero un temor que nos hizo salir, que nos levantó, que nos empujó con mano dura a movilizarnos para gritar y pintar todo lo que nos encontráramos en nuestro camino para expresar ¡ni una más ! ¡ni una asesinada más! ¡ni un feminicidio más!

Cielo abierto indignado

Las contradicciones aparecieron, pero esta vez para transformar la atmósfera de indignación, enojo, tristeza y llanto en un ambiente a cielo abierto sensato, al escuchar las declaraciones de, Aracely Osorio, madre de Lesvy, quien mostró desde el inicio de su discurso, entera fortaleza y una amplia conciencia del México bárbaro en el que vivimos. También reveló claridad y conocimiento sobre la descomposición del tejido social que impera, debido a las decisiones de nuestros gobernantes.

En la serie española, “Cuéntame cómo pasó”, en algunos capítulos interpretan el fenómeno de la violación con un enfoque sobrio comparado con lo que significa en realidad, empero, la moraleja es lo destacable: la organización. Todos los vecinos de, San Genaro, desde niños, niñas, adolescentes, adultos, mujeres, amas de casa, trabajadores, trabajadoras, hijas,hijos, hermanos, hermanas, tíos, tías, todos, organizados para poder encontrar al violador que está agrediendo a las mujeres de ese barrio.

Una vez más...

Con el neoliberalismo todo se ve muy grande y lejano pero al mismo tiempo esas distancias y tamaños se acortan y se achican con la tecnología, las redes sociales han demostrado ser una herramienta viable para la organización, las cuales, lo demostraron una vez más... #SiMeMatan #FeminicidiosMéxico