Los niveles de popularidad del presidente mexicano Enrique Peña Nieto están más bajos que nunca. Con la amenaza continua del presidente norteamericano Donald Trump y una ola de violencia, el mandatario ha tratado de invertir todos sus esfuerzos en la batalla en contra del narcotráfico.

Luego de la detención de dos ex gobernadores de su partido Pri, acusados de corrupción y prófugos de la justicia en el exterior, ahora Peña Nieto se dedica a los jefes del tráfico de drogas. El primero en caer fue el líder del cartel de Los Beltrán Leyva,

Juan Francisco Patrón Sánchez, quien operaba en el estado de Nayalit y se hacía llamar H2.

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Patrón Sánchez murió durante un enfrentamiento con un grupo de militares, quienes lo atacaron desde un helicóptero que volaba encima de su residencia en Tepic.

Siguió un ataque a la ciudad, en la que fueron abatidos 12 narcotraficantes. De acuerdo a algunos videos registrados por los vecinos, la operación fue mirada y sabía exactamente el punto en el que se encontraban los criminales. En el plan de seguridad participaron efectivos de la Armada, de Defensa Nacional y del cuerpo de Policía Federal.

Ahora Enrique Peña Nieto sumará otro logro: el arresto de Dámaso López Nuñez, el heredero de Joaquín “El Chapo” Guzmán, el más famoso narcotraficante en el mundo.

Sin embargo, muchos se preguntan si esto ayudará politicamente al presidente y, sobre todo, si estos narcotraficantes no lograrán burlan las medidas de seguridad como lo hizo en pasado varias veces “El Chapo”.

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#droga #México