La guerra contra el narcotráfico solo ha desgastado a las fuerzas armadas.

El Ejército y la Marina Armada de México no pueden más...tanto oficiales como soldados han dejado en claro que no es parte de sus tareas el realizar labores policiacas a lo largo de la República Mexicana.

El problema detonó luego de que el pasado 10 de mayo se diera a conocer un video en el que un soldado le dispara en la nuca a un hombre detenido, que está sometido en el suelo; el video escandalizó a todo México y las críticas contra las fuerzas armadas y a su participación en labores que debería realizar la policía civil, no se hicieron esperar.

El enfrentamiento -grabado por una cámara pública de seguridad- ocurrió en la ahora famosa localidad de Palmarito, en el Estado mexicano de Puebla, cuna de los "huachicoleros" o ladrones de combustible, quienes se habían enfrentado con armas de alto poder a efectivos militares en el pasado reciente.

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Un par de días después del escándalo mediático se supo de una versión que argumentaba que el "huachicolero" ejecutado le había disparado por la espalda a otro miembro del Ejército, el cual poco después falleció, y por eso el militar le dio "el tiro de gracia".

Entonces surgieron también las críticas sobre la exagerada defensa de los derechos humanos de los criminales, soslayando los derechos de policías y militares; una de esas voces críticas fue la del empresario Alejandro Martí, quien asumió un fuerte liderazgo social en México luego de que su hijo fuera secuestrado y asesinado. Martí se ofreció públicamente a asumir los costos legales de la defensa del soldado y aseguró que "los soldados se tienen que proteger de la excesiva crueldad de los criminales que utilizan armas de alto poder y a veces no pueden hacer nada...y si lo hacen, resulta que son peores que los criminales".

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Antecedentes.

Ya el general Salvador Cienfuegos, Secretario de la Defensa Nacional, había pedido a finales del año pasado que, si no se podía que regresaran las fuerzas armadas a sus cuarteles, al menos se legislara sobre su participación en la guerra contra el narcotráfico, que fue declarada hace 10 años por el entonces presidente Felipe Calderón. El General de cuatro estrellas lamentó que en ese lapso de tiempo no se hubieran reestructurado y limpiado a los cuerpos policiacos del país, pero reconoció que la población se siente más segura con el Ejército en las calles. También se quejó de que debido al nuevo sistema de justicia penal, se ha liberado a numerosos delincuentes por fallas administrativas, fallas al "debido proceso", pese a haberse comprobado su culpabilidad con evidencias. El militar pidió, entonces, al Congreso de la Unión, se abocará a terminar la Ley de Seguridad Interior, en la que se definiría su participación en las tareas policiales.

El Congreso tomó nota, pero al final no se llegó a un consenso entre las diferentes bancadas y se tuvo que posponer la aprobación de ese paquete legislativo al terminar el periodo ordinario de sesiones en abril pasado.

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Diputados y Senadores, principalmente de oposición, académicos y miembros de ONGs argumentaron que la iniciativa propuesta por el PRI permitiría que los elementos de las fuerzas armadas cometieran más violaciones a los derechos humanos durante sus patrullajes en las calles de la nación, entre otros defectos.

También los soldados se quejan

Por su parte, un grupo de soldados de la zona militar del Estado de Tamaulipas difundió una carta a través de las redes sociales, en la que señalan que sería mejor regresar a los cuarteles si la ciudadanía, las comisiones de derechos humanos y las ONGs apoyan más los derechos de los criminales que los de los soldados.

Afirmaron "estar hartos de jugarse la vida para atrapar narcotraficantes que pronto salen libres, debido a que las demás autoridades no hacen bien su trabajo".

Añadieron que ellos están dispuestos a "dar la vida por México" para que las cosas estén mejor, pero le piden a toda la sociedad "no echar su trabajo o su vida a la basura ". #Ejército México #Guerra vs narco #Ley seguridad interna