Las posibilidades de viajar y vivir en otro país se han visto sumamente incrementadas en las últimas décadas, gracias al aumento percapita, a fenómenos como la posmodernidad o la globalización, e indudablemente a un aumento poblacional en la mayoría de los países, resultado de una mejor calidad de vida en algunos sentidos. Esta nueva virtud del capitalismo y la democracia ha traído sacado a flote con el paso del tiempo problemas para todos los países beneficiados, pero también afectados por la inmigración legal e ilegal. Habrán de revisarse los diferentes panoramas presentes y de posibilidad futura que las practicas en torno a políticas exteriores presentan.

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Ante este contexto llegó el #Brexit, palabra que se formó a partir de la unión de las primeras letras de "Britain" y las correspondientes a "exit", y que se usa para denominar al conjunto de acciones e ideas entorno a la salida del Reino Unido de la comunidad europea. Y a casi un año de la votación donde el apoyo tendió al lado de la aprobación al referéndum, existen muchas incertidumbres políticas, sociales y hasta culturales sobre lo que pasará. Pese a esto, en aquella ocasión la participación de la población fue de un 72% sobre el total de la población; los votos se dividieron de la siguiente forma:

  • 51,9% votaron a favor de la salida
  • 48,1% votaron a favor de permanecer

Uno de los principales puntos para apoyar al Brexit fue precisamente la inmigración. En el momento de la votación habían radicando en #UK aproximadamente 3 millones de europeos

Existe un plazo de 2 años para legalmente tratar el asunto de la salida de un país de la Unión Europea, después de ese plazo se puede extender la discusión o determinar la salida, siempre y cuando todos los países involucrados estén de acuerdo, es decir que las negociaciones lleguen a su fin.

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El pasado 29 de abril, durante la Cumbre de la Unión Europea, Donald Tusk, presidente de la Unión Europea recalcó las prioridades para las negociaciones. En primer lugar se necesita proteger los derechos de los europeos radicados en Reino Unido, se deben aclarar los compromisos que hará este país para con la Unión Europea, y definir la situación de la frontera con Irlanda del Norte. Para lograr esto inicialmente se prevé la aprobación de una ley de "asilo y control de inmigración", así como la instauración del programa para inmigrantes basado en el denominado "sistema por puntos", en el cual, el país, en este caso Reino Unido, analiza la necesidad de permitir la residencia a personas extrajeras basados en su función pública, digamos investigadores o expertos en ciertos trabajos.

En primer lugar, se necesita proteger los derechos de los europeos radicados en Reino Unido

Algunos medios señalan que probablemente Gran Bretaña distinguirá entre tres clases de europeo, denominados así provisionalmente: en primer lugar están los que ya tienen derecho a la residencia, es decir quienes hallan vivido por mas de 5 años y que provengan de cualquier otro sitio de la Unión Europea; por otro lado quienes pueden permanecer en el país pero sin derecho a la residencia; y finalmente todos los que deseen entrar al país después de la aplicación del Brexit.

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Lo primero a resolver son las leyes para con las personas pertenecientes a la Unión Europea, acto seguido determinar las leyes para el trato a los inmigrantes provenientes de cualquier otro país que no pertenezca al grupo formado el 1° de noviembre de 1993. Por el momento se puede observar un futuro en el que se dará un trato por igual a todos los inmigrantes, sean o no europeos, una dinámica similar a la que se ha venido dando para cualquier persona que desee progresar en un país del cual no tenga la nacionalidad.