En la preparatoria llega el momento de elegir una profesión, que entre sus objetivos principales es el de proporcionarte un medio de vida honesto que te ofrezca obtener ingresos económicos decorosos acorde a tu actividad.

Se sueña con conquistar el mundo generando nuevas ideas, diseñando productos y servicios que puedan hacerte millonario y se ve uno mismo lleno de lujos en una vida plena y completa.

De esa forma muchos deciden ser doctores, abogados, ingenieros y los más inconscientes se deciden por la carrera de comunicación y ##periodismo.

Esos sueños se empiezan a transformar cuando se egresa de la universidad, en una realidad que nadie nos comentó para no quebrar nuestros ideales, pero que sin embargo existe.

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México es un país que no tiene ni ofrece, amplias oportunidades de desarrollo para quienes estudian una carrera universitaria, oferta sueldos bajos o mejor dicho de miseria para alguien que sacrificó tiempo, dinero y esfuerzo en lograr un título de profesionista.

Si a esa limitante real le aumentas el hecho de que estudiaste periodismo, la situación se vuelve aún más conflictiva.

Quién estudia para ser ##periodista o comunicólogo, generalmente tiene la inquietud de investigar, analizar, estudiar, comparar y desentrañar las diferentes versiones en la búsqueda de la verdad.

El objetivo principal y tal vez único de la profesión, es pasar a la inmortalidad como alguien que descubrió algo oculto y lo expuso ante el mundo, demostrando su alta capacidad de investigación.

Los antiguos #periodistas buscaban la noticia de “ocho columnas”, esa que iría en la primera plana al día siguiente en el periódico impreso y la cual lograría que el ejemplar, se vendiera como pan caliente a través del tradicional vocero quién mediante sus gritos a todo pulmón, nos indicaba que él traía la noticia.

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Los tiempos cambian y hoy con el #periodismo digital la información se ha hecho más veloz, ágil, dinámica, audiovisual e interactiva en donde el receptor tiene la capacidad de enviar sus comentarios y discernir sobre algún tema presentado.

La facilidad de comunicación ha hecho que muchos #periodistas -no todos afortunadamente- caigan en la actividad de copiar y pegar. Ya no buscan la de “ocho columnas” y se limitan a repetir lo que otros dicen.

Afortunadamente en México, todavía existen #periodistas viejos y jóvenes que quieren mantener vigente ese sueño en la búsqueda de la verdad.

Sin embargo, el ser un #periodista serio, profesional y comprometido con la verdad en este país, es causa suficiente para cavar tu propia tumba.

En México no existen las garantías de parte del Gobierno Federal, para garantizar la seguridad de aquellos #periodistas que todos los días buscan desenmascarar a los narcos, políticos corruptos, empresarios ladrones, violadores, asesinos de mujeres, curas pederastas y toda esa calaña de gente que tanto nos afecta y que nos impide crecer como país.

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Ser #periodista en México es una actividad de bajo sueldo y alto riesgo, en donde en cualquier momento, lugar e incluso frente a tu familia, puede llegar un sicario y descargar una andanada de balazos, con el único objetivo de hacerte callar para evitar que la verdad salga a la luz pública.

El autor intelectual nunca se encontrará y el gobierno lo único que sigue haciendo es expresar su inconformidad y malestar ante la situación sin ofrecer propuestas para evitarlo. La pasividad o complicidad en su máximo apogeo.

El #periodista mexicano está solo en México. No tiene protección ni apoyo para sus familiares en caso de ser asesinado.

Sin embargo, lo más cruel, triste y despiadado es que tan solo deben pasar unos días para que las mismas noticias nos hagan olvidar el trabajo periodístico que realizó, así como la manera despiadada, insensible y artera en cómo fue callado.