Monterrey, Nuevo León. Siempre es una fiesta llena de color y alegría. Es la celebración de las diferencias. La celebración de la victoria de quienes sobrevivieron primero a la lucha contra las imposiciones y los estereotipos, y luego a los juicios, el desprecio, la discriminación y a la violencia por ser quienes son.

También es una protesta contundente y multitudinaria. Un enérgico “Ya basta” contra los crímenes de odio y las agresiones por razones de género.

Pero además, este año la “marcha del orgullo” fue también una reivindicación de la familia, en el sentido más amplio e incluyente de la misma, en su definición más humana.

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Rompiendo récord de asistencia al evento en su edición 17 en Monterrey, más de 10 mil personas según estimaciones de los medios locales, desfilaron y marcharon por el centro de la ciudad con consignas como “Derechos sí, homofobia no”, “Derechos iguales a lesbianas y homosexuales” y “No son sonseras, son derechos”, en referencia a las declaraciones del gobernador del Estado, quien aseguró que fuera del matrimonio hombre-mujer “lo demás son sonseras”.

Por esta clase de declaraciones intolerantes fue precisamente que los organizadores de la marcha destinaron el anti-premio a la homofobia al gobernador neolonés Jaime Rodríguez Calderón. Durante el anuncio del premio pideron “educarse” al autonombrado “El Bronco”, quien como personaje público ha hecho gala de machismo en su versión local más tradicional.

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Los miembros del Congreso Estatal y la Policía de Monterrey eran los otros nominados.

Ya reunidos en la Explanada de los Héroes, los voceros señalaron que este año convocaron una marcha incluyente para las familias en respuesta a las marchas convocadas a su vez por grupos religiosos en contra de las familias no tradicionales. Cabe recordar que el Frente Nacional por la Familia realizó movilizaciones en todo el país para evitar que la figura legal del matrimonio contenida en la Constitución incluya todos los tipos de familia, esgrimiendo como argumentos mitos y prejuicios que fueron calificados como ridículos por las organizaciones contra la discriminación.

Las familias atípicas aún pelean por derechos básicos aunque en México, ha dado cuenta el INEGI, la diversidad de las familias es grande. Según sus datos, sólo 11 millones de los casi 29 millones de familias que existen, son familias tradicionales (hombre y mujer, casados). Las familias restantes incluyen parejas en unión libre, personas que viven solas, familias donde los jefes de familia son otros familiares, y las familias homoparentales, así como hogares en los que sólo existe uno de los padres.

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Incluso, contra lo difundido por los detractores de las familias homoparentales, en 2014 el estudio "Ilustración de las familias en México realizado por el INEGI concluyó que a grandes rasgos, las familias constituidas por padres gays o madres lesbianas en México, viven mejor que las familias tradicionales, por cuanto tienen más alto nivel educativo, perciben mejores salarios y cuentan con más servicios.

Hace apenas cinco años que el estado mexicano entregó en adopción a una niña por primera vez a una pareja gay. Pero en países donde estos derechos se encuentran ya arraigados a la cultura, además existen ya estudios que comprueban el sano desarrollo físico y emocional de los menores que fueron criados en familias homoparentales, también incluso superior al promedio.

Pero aún la intolerancia religiosa corta el paso. De ahí que familias completas se vieron en la marcha de este sábado y una bandera de arcoiris desfiló con una consigna que es al tiempo solicitud y exigencia, y la añeja advertencia de cualquier padre y madre: “Familias Diversas. Con mis hijos no te metas”. #igualdad #MarchaDelOrgullo #FamiliasDiversas