Alarma de seguridad en México. A causa de un vacío en una de las leyes penitenciarias, varios reos mexicanos quedarán en libertad. Sus abogados defensores están estudiando la posibilidad de apegarse a que el porte de armas prohibidas no es un crimen grave, por lo que podrían salir de los centros de detención. Esta trampa legal ya ha sido usada en varios casos en Guanajuato, Morelos y Sonora. Durante una operación en las cárceles de Guanajuato, efectivos policiales decomisaron 12.113 cartuchos de balas, 9 armas largas, 4 miras telescópicas y 32 cargadores. Sin embargo, el reo que tenía en su poder todo este material bélico logró salir en libertad.

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Asimismo, un juez federal en Morelos firmó la autorización para la liberación de siete detenidos que tenían en su poder 9 armas de fuego y centenares de cartuchos. En Sonora, un hombre tenía 12 armas, lanzagranadas, fusiles, cargadores y balas, e igualmente logró salir de la cárcel.

Una nueva reforma de la ley de Justicia Penal

Esta situación de debe a que en el 2016 entró en vigor una nueva ley que no considera delitos graves el porte de armas, por lo que los acusados pueden gozar de la libertad preventiva. Este Nuevo Sistema de Justicia Penal ha sido muy criticado. Es por ello que la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia espera poder presentar el próximo 5 de julio un proyecto de reforma de esta normativa. Los jueces quisieran poder incluir la petición de la libertad en cada caso, para que sean estudiados singularmente y se evite dejar fuera de la cárcel a reos peligrosos.

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En estos momentos, existe un situación de conflicto entre varios tribunales federales porque los delitos graves y bajos tienen diversas interpretaciones. Según Renato Sales, comisionado nacional de Seguridad, la liberación masiva de acusados de porte de armas tendrá efectos inmediatos en los índices de criminalidad y en el aumento de la #Violencia en las calles mexicanas: “Habrá más personas con armas. Y si hay más armas no controladas, habrá más muertes y delitos. Creo que se trata de una ecuación elemental”. El comisionado estima que con esta ley más de 400 delincuentes peligrosos podrán salir de las cárceles.

La sobrepoblación de las cárceles supera el 600 por ciento

Otro mal que aflige el sistema judicial mexicano se refiere a la lentitud del proceso penal. En #México, cuatro de cada 10 presos se mantienen en las cárceles a la espera de una sentencia. Los datos fueron comunicados por la Secretaría de Gobernación: de 213.318 presos, 80.681 están aún a la espera de una pena.

Además, la situación en la que se encuentran estos detenidos es deprimente.

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La superpoblación es el pan de cada día. En México hay 372 centros penitenciarios del Estado y de ellos 178 están sobresaturados. La capacidad supera el límite entre 300 y 600 por ciento. Hay celdas en las que viven seis y hasta cuatro detenidos, cuando el proyecto original estaba pensado para un sólo preso. Las peores cárceles mexicanas están en Nayarit, Quintana Roo y Guerrero. Otros informes indican que el 75 por ciento alberga a presos locales y federales. La cárcel con el peor nivel de saturación es la Cárcel Distrital de Tepeaca en Puebla. La estructura es bastante pequeña: tiene una máxima para 46 presos pero en el 2016 vivían allí 329 personas. Estas cifras son oficiales y han sido registradas por el Órgano Administrativo Desconcentrado de prevención y Readaptación Social. Algunas ong han indicado que la cifra extra oficial es mayor aun.

Más del 62 por ciento de los presos mexicanos que están siendo imputados por un delito local tiene una sentencia de condena. En cambio, el 49 por ciento de los presos federales, tiene una condena pero mantiene el proceso penal abierto.