Al parecer a los mexicanos nos gusta romper los límites entre lo real y lo ficticio, y al parecer el ámbito político no se queda atrás. Hace ya casi tres años el presidente Enrique Peña Nieto declaraba que la #Corrupción era un problema de "orden cultural", causando así controversia sobre la percepción que el presidente tiene sobre la sociedad y en particular sobre los mexicanos.

Esas declaraciones habían quedado atrás, sin embargo el reciente escándalo de espionaje hace pensar que como sociedad no somos confiables para el gobierno. Esta semana este tema ha causado mucha polémica, y la PGR se encuentra en el ojo del huracán, ya que una larga lista de periodistas y activistas, entre los que se encuentran nombres como Carmen Aristegui, Carlos Loret de Mola o Alexandra Zapata, levantaron la voz ante lo que parece ser un #Espionaje informático.

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"No sabemos si los periodistas asesinados antes fueron espiados"

Sin embargo Raúl González Pérez, presidente de la CNDH ha declarado que la intervención de cualquier comunicación no está prohibida, pero sí tiene formalidades jurídicas y cuando no se violan esas, se violan los derechos humanos.

También la Dirección General de Medios Internacionales de la Presidencia de la República ante las acusaciones dijo que no había prueba alguna de que agencias del gobierno sean responsables del supuesto espionaje.

¿Cómo se llevó a cabo este espionaje?

Luis Fernando García, director de R3D, dijo que el Gobierno pagó 15 millones de dólares por la licencia de "Pegasus", un software malicioso desarrollado por la empresa israelí SNO Group, la cual vende este software a gobiernos con el fin de vigilar organizaciones criminales y terroristas.

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El software infecta los teléfonos mediante un mensaje de texto que adjunta un enlace que al abrirse automáticamente se instala en el dispositivo móvil, así el agresor tiene acceso a toda la información en el teléfono: imágenes, audios, vídeos, contactos, correos electrónicos, etc.

La Laguna no es ajena a este fenómeno

En el año 2015 se reveló que el Gobierno de Durango había adquirido un programa de espionaje por una suma de 421 mil euros a una firma italiana llamada Hacking Team, la cual ha sido criticada por organizaciones de defensa de derechos humanos y privacidad de internet, por sus actividades de espionaje.

Equipo que no aparece y que el gobernador José Rosas Aispuro Torres asegura investigar para determinar dónde quedó. También en el año 2014 el Gobierno de Coahuila adquirió un programa de espionaje telefónico para la localización e intervención con el fin de investigación de secuestros.

Pero lo que parece salido de la ficción es la "pluma espía" para grabar audio, vídeo e incluso fotografías, al más puro estilo del cine de espías, que la Presidencia Municipal de Gómez Palacio adquirió en el año 2010 por 1.832 pesos.

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Pluma que el Ayuntamiento consideraba un bien material que estaba destinado al desarrollo de actividades administrativas.

¿Cómo sentirnos los ciudadanos?

Todas estas evidencias de la desconfianza que tienen los gobiernos tanto municipales, estatales como el federal hacia los ciudadanos, crean un ambiente tensión en un país donde la incertidumbre cunde multiforme a lo largo y ancho del territorio nacional. Lejos de saber lo que el Gobierno hace dentro de sus oficinas, los mismos servidores públicos están observando lo que hacemos y tal vez no solo lo que hacen los periodistas o activistas sociales.

Esperemos no llegar al punto en el que la única privacidad que tengamos sea la que está dentro de nuestras mentes, como lo mencionan en aquella película Enemigo Público. #Política