El 25 de febrero de 2016, a José Adrián, un muchacho de 14 años que vivía una comunidad de la península de Yucatán, X-Can, lo detuvieron arbitrariamente, acusándolo de arrojar piedras contra un automóvil de la policía. En el momento de la detención, no le dijeron a José Adrián por qué lo detenían, tampoco se pusieron en contacto con su familia, ni con un abogado, en cambio lo golpearon, le quitaron la camisa y lo esposaron. Después lo llevaron a la comisaría más cercana, donde lo torturaron hasta hacerlo confesar de un crimen que no cometió.

No es la primera detención así

Esta detención, no es la primera ni la única que procede de esta manera, el día de hoy en el museo de Memoria y Tolerancia, Amnistía Internacional (AI) dio a conocer su informe “Falsas Sospechas: detenciones arbitrarias por la policía en México” que, a través de entrevistas confidenciales con agentes de la policía y miembros del sistema judicial, cuentan cómo en todo México la policía detiene arbitrariamente y de forma rutinaria a personas para extorsionarlas, además de colocar pruebas falsas para comprobar que están combatiendo a la delincuencia.

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Erika Guevara-Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional, aseguró: “El sistema de justicia de México es totalmente inadecuado para su propósito y, por tanto, está fallando masivamente a la población (...) la policía parece estar deteniendo a personas sin más motivo que fingir que está actuando para hacer frente a la delincuencia. En última instancia, con esto no se consigue nada, más que poner a todas las personas del país en peligro de sufrir violaciones de derechos humanos tales como tortura y otros malos tratos.” Una declaración de un policía dentro del informe admitió que no veía importancia de dar a conocer sus derechos a los detenidos, siendo un derecho humano fundamental la presunción de inocencia.

Otra detención de un estudiante de Filosofía

Otro de los casos analizados en el informe, fue la detención del joven estudiante de Filosofía y Letras de la UNAM y activista de #Derechos Humanos, Enrique Guerrero Aviña, quien conducía por la CDMX el 17 de mayo de 2013 cuando una camioneta le cerró el paso y un hombre le comenzó a disparar.

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El joven puedo salir de la emboscada, sin embargo unos hombres vestidos de civil quienes dijeron ser policías lo arrestaron.

Después de su detención fue torturado con palizas, asfixias y amenazas a su familia mientras lo interrogaban sobre su trabajo como activista, un día después lo llevaron ante la Procuradoría de Justicia donde lo interrogaron y acusaron de secuestrador y de estar relacionado con el crimen organizado junto con otras 12 personas que también fueron torturadas para inculparse. Después fue trasladado a Puente Grande, prisión de máxima seguridad en Jalisco.

Verónica Razo

Otro caso que destaca en el informe es la detención de Verónica Razo Casales, quien caminaba para su casa en junio del 2011 cuando fue interceptada por un grupo de hombres armados vestidos de civil, quienes la trasladaron a las instalaciones de la Policía Federal, durante 24 horas fue sometida a abusos sexuales y otros tipos de tortura que la obligaron a firmar una declaración en la que se inculpaba como secuestradora.

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El informe atestigua que, cuando policías llevan a supuestos culpables de delitos, como, robo, secuestro y tráfico de drogas a las instancias correspondientes no cuestionan las fuentes de pruebas, a pesar de saber las formas en las que se consiguen este tipo de declaraciones. Es aterrador saber que los funcionarios con tal de cumplir una cuota o trabajo, ultrajan los derechos humanos de las personas con las que se relacionan.

Otra de las conclusiones a las que llego el informe es que las personas que son más afectadas son aquellas que cumplen con rasgos físicos específicos y de clase social baja, la directora de AI en México, Tania Reneaum Panzasi aseguró: “Lo que el informe documenta es una práctica institucional de los operadores de justicia que detienen con fines ilegítimos. Las autoridades no salvaguardan la seguridad ni la integridad personal. La policía inicia un proceso de criminalización que reproduce las desigualdades sociales sin tomar en consideración las relaciones de clase, género, etnia o cultura y está basado en una falsa igualdad. #detenciones arbitrarias #detenciones méxico