La enfermedad

Muchos dicen que es el mejor medio de conocer el futuro electoral de nuestro país, aún cuando han demostrado en los resultados finales de las votaciones, haber estado muy lejos de lo que habían planteado.

La encuestitis, es una enfermedad que a los #políticos y futuros candidatos de nuestro país les obsesiona aunque nieguen su presencia, como buena adicción.

Como buena enfermedad no respeta sexo, color de piel, ni ideales políticos aunque los cambien, “Paciencia y prudencia, según conveniencia” dijera el filósofo en huelga de hambre de Duarte.

Los resultados

Estas #Encuestas dicen lo que el dueño de ellas, quiere escuchar.

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Mencionan que López Obrador va adelante en las preferencias electorales seguido por Margarita Zavala, en donde va subiendo Moreno Valle y como a Ricardo Anaya eso no le funciona, mejor no les hace caso y espera a que salga la buena a su favor.

En otras dicen que el PRI, sigue en la preferencia de los mexicanos y va en franco crecimiento, cosa más falsa.

Lo cierto es que estas #encuestas están tan mal hechas y desprestigiadas, que ya nadie les cree.

Cualquier #político que mande a realizar su propia encuesta saldrá ganador, simpático, en primer lugar, puntero, admirado y con las mejores preferencias del electorado, siempre y cuando haya liquidado a tiempo y de manera adecuada el servicio contratado, es decir “quien paga manda”.

La verdad

La realidad es que se podrán hacer muchas #encuestas, pero los resultados electorales no dependen ni del gusto del electorado ni de su decisión.

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Los pactos que se realizan y los intereses de grupos económicos y #partidos, deciden como se van repartiendo el pastel para que a todos les toque un buen pedazo, sin ánimo de engordar.

#politico #Votaciones 2018