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No es Siria, tampoco Afganistán. El escenario de guerra es el de #México. Sin armas ni declaración de guerra, la destrucción que dejó a su paso el #Terremoto del 19 de septiembre parece la de un conflicto bélico. Así lo sostiene los directores de la organización internacional de la Iglesia, Caritas Internacional. “Lo de México parece una hecatombe. Parece un país en guerra [VIDEO]. Está todo destruido”, fueron las palabras de padre Rogelio Narváez, secretario ejecutivo de Caritas en México. La organización está coordinando las ayudas internacionales y los trabajos de recuperación. Todos los esfuerzos están enfocados en mantener la esperanza de los mexicanos y organizar los proyectos de reconstrucción.

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El triste balance mortal

Luis Felipe Puente, quien se desempeña como coordinador nacional de Protección Civil, indicó que el terremoto del 19 septiembre dejó un total de 345 muertos: 206 de ellos en Ciudad de México, 74 en Morelos, 45 en el estado de Puebla, 13 en el estado de México y uno en el estado Oaxaca. Narváez sostiene que en “Ciudad de México se dice que hay otros números de víctimas mortales. Y que no fueron registradas 16 muertes en Chiapas. Será bastante dificil llegar a un balance preciso de lo que ocurrió”.

Una cadena de calamidades

Después de un mes del sisma [VIDEO], que dejó un balance de 345 víctimas mortales y más de 50mil casas destruidas o parcialmente afectadas, Caritas Internacional presentó un reporte sobre el estado de las zonas afectadas, entre ellas la capital Ciudad de México y los estados Morelos, Puebla y México.

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Para el sacerdote Narváez, el terremoto del 19 de septiembre es el último escalón de una serie de calamidades que golpearon repentinamente el país. El pasado 7 de septiembre hubo otro terremoto, mucho más fuerte, con epicentro en el Océano Pacifico. Las zonas más afectadas fueron los estados de Oaxaca y Chiapas. Sin contar con todas las replicas sucesivas, más de 2.000 pequeños temblores que desencadenaron el terror en la población. Además, los primeros días de septiembre el huracán Lidia causó daños en baja California y el ciclón Katia hizo lo mismo en el estado Veracruz.

Las condiciones ambientales

“Aquí la combinación de varios factores atmosféricos han llevado a un estado de destrucción – explica padre Narváez de Caritas – especialmente en las zonas montañosas, y en particular en la reserva de Las Sepulturas y en la reserva de Berriozabal, en el territorio de la diócesis de Tapachula. Los terremotos del 7, 8, 19 y 22 de septiembre provocaron muchas grietas en las montañas y las lluvias también contribuyeron a los deslaves y nuevos huecos.

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Todo ello ha golpeado significativamente a la población”.

La ayuda económica y emocional de Caritas

Según explicó Narváez se están concentrando esfuerzos en dos realidades específicas: las zonas más golpeadas y aisladas, Tapachula, en la frontera con Guatemala y Tehuantepec, en el estado de Oaxaca. A nivel operativo se está tratando de asegurar tres prioridades a la población: la existencia de centros comunitarios y de acogida, la reactivación de la economía y de las actividades laborales y el apoyo de los sacerdotes.

La sección mexicana de Caritas ha recogido hasta ahora más de 14 millones de pesos, sin contar con la recolección de fondos a nivel local. El secretario de Caritas sostiene que “nuestro episcopado estuvo a nivel de la situación. La sede de la Cem se transformó en una central operativa, capaz de brindar información, coordinar ayuda y elaborar proyectos […] El verdadero objetivo es que toda la Iglesia mexicana responda en forma unida con caridad a todas las necesidades de nuestros hermanos”. #Solidaridad