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#Venezuela es un país lleno de contradicciones: agraciado con increíbles bellezas naturales, es uno de los lugares más peligrosos del mundo. En los últimos años el país latinoamericano con la reserva de petróleo más grande del plata atraviesa una crisis económica, social y humanitaria que está literalmente matando de hambre a sus habitantes. A pesar de todo, el venezolano siempre ha mantenido su espíritu alegre y solidario. Muchas veces se ha dicho que Venezuela padece de muchos males, pero se ha ahorrado el terrorismo, la tristeza y el odio.

La nueva ley de la Asamblea Constituyente

Sin embargo, una nueva contradicción se embate en contra de los venezolanos.

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Como si la realidad no bastara, ahora tiene que lidiar con una novedad, la llamada “Ley contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia”. La Asamblea Constituyente nombrada por el gobierno de Nicolás Maduro ha aprobado (sin el aval del Parlamento constitucionalmente votado en las elecciones de diciembre del 2015) una norma que prohíbe cualquier forma de protesta considerada por las autoridades “promoción del fascismo, la intolerancia y el odio nacional”. Según los expertos, se trata de una medida que busca contener las manifestaciones de la oposición y el descontento social. Queda abierta la incertidumbre sobre quién definirá qué es “odio” y por qué.

Un camino hacia la espiritualidad

Por una parte, la presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente, Delcy Rodríguez, ha declarado que la llamada Ley contra el odio se presenta como una forma de solución hacia los conflictos presentados por la oposición venezolana, que están teniendo mucha repercusión a nivel internacional.

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Asimismo, la representante del oficialismo explicó se trata de un “camino hacia la espiritualidad” y un homenaje a todas las víctimas mortales de las protestas de calle entre abril y junio del 2017. Según el ejecutivo, los líderes de la oposición son los únicos culpables de la muerte de 120 personas (casi todas jóvenes estudiantes) que murieron en las manifestaciones en contra del gobierno de Maduro. La Ley en contra del odio evitará que estas situaciones se repitan.

“Los partidos que promueven el fascismo, la intolerancia o el odio nacional, además de la discriminación racial, étnico, religioso, político, social, ideológico, de género, orientación sexual […] o cualquier otra forma de odio y violencia quedarán al margen de la inscripción del Consejo Nacional Electoral y no podrán participar en ningún tipo de elección”, se lee en la nueva ley. Asimismo, el gobierno podrá revocar la inscripción de los partidos en cualquier momento, si las autoridades creen que se está violando esta nueva norma.

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Un mecanismo de represión anti-democrático

Por su parte, la oposición venezolana – que responsabiliza al gobierno de la muerte de las 120 personas durante las protestas por la forma en que la policía y el ejercito reprimieron a los manifestantes – considera la Ley en contra del odio una nueva demostración de totalitarismo y arbitrariedad. Con la normativa se trata de contener el descontento socia. El objetivo es censurar cualquier tipo de protesta. La coalición de los partidos de la oposición venezolana, Mesa de Unidad Democrática (MUD), define la nueva ley un mecanismo del gobierno chavista para dar legitimidad a la brutal represión en contra de quienes piensa diferente.

Lamentablemente, la Ley contra el odio muestra de nueva las dos realidades en las que vive Venezuela. Y cultiva aún más un enfrentamiento social, que era uno de los pocos males que no tenían espacio entre los venezolanos, hasta que el chavismo se sentó en el poder. #Latinoamérica