Muchos atletas de élite y deportistas amateurs buscan ver resultados rápidos en su desarrollo profesional y/o en el aumento de su masa muscular cayendo en la tentación de ayudarse con el uso de testosterona.

Sin embargo, el uso indiscriminado de esta hormona puede tener riesgos para la #Salud, como son: la disfunción eréctil y en muchos casos, infertilidad, sin dejar de lado los problemas cardiacos.

Los atletas que se administran dosis elevadas de testosterona pueden provocarse azoospermia, que quiere decir, ausencia de espermatozoides, y por consecuencia, presentar problemas de infertilidad.

Cabe señalar que la testosterona suele ser prescrita por los doctores, únicamente cuando un paciente necesita una terapia de reemplazo hormonal, lamentablemente los deportistas se autorecetan para elevar su masa corporal, en otros casos se busca obtener mayor energía o bien para mejorar el rendimiento deportivo.

Es importante señalar que la testosterona es producida por los testículos para cumplir un rol importante en la función viril, pero cuando un deportista se aplica esta hormona sin consultar a un especialista, altera la producción normal.

El doctor Ricardo Castillejos, urólogo del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición, comenta que generalmente dentro de los cuestionamientos que se les hace a quienes padecen disfunción del órgano masculino, es precisamente si están consumiendo anabólicos o testosterona: "Regularmente estos pacientes niegan hacerlo e indican que solo consumen proteína que les recomiendan los instructores de los gimnasios a los que acuden", afirmó el médico, y señaló que consumir testosterona es peligroso principalmente en hombres mayores de 50 años ya que puede provocar el agrandamiento de la próstata, además de aumentar el riesgo de contraer cáncer.

En los jóvenes, la testosterona llega a afectar el crecimiento hormonal o no desarrollarse de forma correcta, pues los huesos crecen a lo ancho y no a lo largo, esto provocado por el cierre acelerado del hueso.

Es importante decir que los humanos producimos naturalmente la testosterona y esto nos ayuda a mantener fuertes los huesos y músculos, además de que esta lleva a cabo la producción de espermatozoides, enciende el lívido, produce glóbulos blancos y en general nos hace sentir bien.

Sin embargo, usar de manera indiscriminada la testosterona causa problemas como disfunción eréctil, problemas cardiacos, crecimiento del vello corporal, acné y dermatitis, además puede provocar cambios severos en el estado de ánimo. En una mujer se llegan a generar trastornos en los periodos menstruales o de ovulación, y en los casos más severos, el síndrome de ovario poliquístico.