Hoy en día, la estética juega un papel fundamental en la vida de millones de personas. El hecho de verse bellos y atractivos para sí mismos y de serlo para otros, es la gran preocupación de muchísimas personas. Para ello, se someten a diversos tratamientos de medicina y cirugía estética tales como: levantamiento de senos, inyecciones de toxina botulínica, entre otros.

Sin embargo, uno de los métodos más conocidos es la utilización de cámaras de rayos ultravioleta en centros de #Belleza y estética con la excusa de verse algo más morenos en épocas del año donde el traslado a playas es imposible debido al tiempo atmosférico o para simplemente resultar más atractivo para los demás.

Aunque se conocía que la exposición de forma continuada a los rayos ultravioleta que utilizan estas cámaras pueden ejercer un efecto cancerígeno a largo plazo, aún no se habían estudiado los efectos perjudiciales más precoces con respecto a su uso.

Pues atendiendo al aumento del uso de estas cámaras, un trabajo llevado a cabo por el Centro para la Prevención y Control de Enfermedades (CDC) de Atlanta, los casos de quemaduras, lesiones oculares y desmayos por la utilización de cámaras bronceadoras que utilizan rayos UVA se han acrecentado con el paso de los años.

Para poder llevar a cabo el estudio y así analizar las lesiones o efectos que pueden producir los rayos UVA a corto plazo, se analizaron las lesiones hospitalarias que se vieron en los servicios de Urgencias de Estados Unidos entre 2003 y 2012. Así se pudo recabar un total de 405 casos de lesiones producidas por el uso mantenido en el tiempo de este tipo de cámaras bronceadoras.

Los datos en cifras que se recogieron de esta muestra fue que de los casos estudiados, el 79,5% fueron quemaduras en la piel, un 9,5% desmayos y un 5,8% lesiones producidas en el globo ocular. Sin embargo, también se pudo constatar que el uso de estos aparatos ha ido disminuyendo conforme ha pasado el tiempo tal que de 6.487 lesiones datadas en 2003 la cifra se redujo a 1.957 lesiones en 2012.

Es importante vernos bien y acordes, no a unos estándares predeterminados de belleza, sino con nosotros mismos y nuestro cuerpo. Si necesitamos mejorar algo que no nos guste de nuestra anatomía, bien porque nos causa problemas psicológicos o, en algunos casos, problemas estéticos mayores debemos conocer bien a dónde y quién podemos acudir para solucionarlo y, dejar de lado, supuestas clínicas que nos ofrezcan un presupuesto más barato pero que, sin embargo, no nos ofrezcan buenos resultados y que puedan acabar siendo una catástrofe. #El malestar que ocasionan las Enfermedades #Salud