Últimamente se ha evolucionado en cuanto a hábitos alimenticios, desde la comida hasta las comidas rápidas y golosinas industrializadas que tanto han afectado la #Salud pública hasta el "regreso" al consumo de alimentos no procesados, disminuir el consumo de grasas poliinsaturadas y azúcares refinados y de sustitutos: aspartame, sucralosa por ejemplo.

La novel conclusión es esta: lo mejor es cambiar los hábitos alimenticios (a edades tempranas, lo más recomendable) no para corregir las consecuencias de la dieta contemporánea: diabetes, obesidad, colesterol alto, accidentes vascular-cerebrales, síndrome de fatiga crónica, fibromialgia y otras, sino para prevenirlas, con el consiguiente beneficio de mejor calidad de vida y abatir costes para la salud.

Antecedentes 

En los años 1900 era  mucho menor la incidencia de los padecimientos antes mencionados, y para 1981 ya se había disparado su aparición  entre la población, principalmente, en aquellos países donde fue sustituida su comida tradicional por opciones de comida industrializada, como en el caso de  Inglaterra, China y  Japón , países donde la tasa de obesidad aumentó considerablemente al cambiar su dieta tradicional por comida procesada contemporánea.

En 1991, el estadounidense promedio consumió aproximadamente 70 kilos de azúcar,  principalmente en forma de almíbar de granos, glucosa, dextrosa, azúcar de remolacha, dextrosa miel y otros, con la correspondiente consecuencia para el organismo en cuanto a enfermedades agudas y crónicas, además del consumo de carbohidratos procesados como pastas, harinas refinadas y grandes cantidades de carnes grasas animales.

Dietas y salud

Definitivamente no son el mejor camino para llegar a la meta de un peso adecuado y al mismo tiempo un organismo sano por las carencias de nutrientes que conllevan en sí mismas y en su gran mayoría, la baja acelerada de peso que arrastra un importante desbalance metabólico que puede llegar a ser fatal para el individuo y el correspondiente "efecto rebote" al dejar de llevar de seguir dicha dieta. 

La solución más razonable y realista

Actualmente el mejor camino para prevenir estas "enfermedades contemporáneas" es la modificación definitiva de los hábitos alimenticios hacia una dieta inclinada a evitar lo más posible alimentos procesados (panes con harina blanca en todas sus variedades, enlatados y embutidos (que tienen gran cantidad de grasas y componentes peligrosos como los nitratos y nitritos ), disminuir al máximo consumo de grasas e ir cambiando el consumo de productos comerciales por variedades más "artesanales", esto se puede ir haciendo gradualmente conforme se van detectando a los proveedores por ejemplo, de pan artesanal.  

También es mejor cambiar al consumo de carne magra proveniente de animales criados tradicionalmente, y consumirlos frugalmente, lo mismo se debe hacer con los huevos, evitar lo más posible mariscos y cerdo (cumplen con la función de "limpiadores" de la basura en mar y tierra, respectivamente) y por tanto, no es recomendable consumirlos. Las grasas de preferencia:aceite de olivo, coco, por ejemplo, y en cuanto a azúcares: mascabado, miel de abeja y otros azúcares no refinados. 

La mejor manera de efectuar  y conservar en los hábitos dichas modificaciones es cuando se trabaja para realizarlos en forma gradual.

Dichos cambios llevan hacia una modificación importante del estilo de vida, no es fácil pero bien vale la pena por una vida mucho más sana, placentera y productiva