Según datos estadísticos de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) la población mexicana trabaja 2226 horas al año, esta cifra es superior a la de otros países que tienen en promedio 1765 horas laborales en ese mismo tiempo. Aunado a lo anterior, y diferente a lo que se pudiera pensar, la productividad en nuestro país no es directamente proporcional al tiempo trabajado.

Este dato es de relevancia, pues en conjunto con información emitida por la OMS, quien estima que en el 2020 los trastornos depresivos serán la segunda causa de morbilidad, detrás solamente de la enfermedad isquémica del corazón; el estrés laboral muestra una estrecha relación con los estados de depresión en las personas.

Es importante considerar que todos necesitamos un bajo nivel de estrés, pues nos da un sentido de urgencia, nos permite priorizar, agilizar y cumplir en tiempo y forma con algunas de las tareas encomendadas en nuestro empleo; no obstante, hay niveles excesivos de este que nos impiden reaccionar, nos bloquea y limita nuestra acción de manera competente y eficaz, pues nuestra energía ha quedado completamente anulada; a esto se le denomina, Síndrome de Burnout.

En otras palabras, quien lo padece tiene un problema de adaptación en donde las demandas profesionales exceden a sus capacidades; esto le genera al sujeto la sensación de miedo, ansiedad, tensión o bien, apatía, indiferencia, desgaste emocional o insatisfacción, detonando en incompetencia o baja productividad.

Se considera un tema de vital importancia pues mantenerse en este nivel emocional puede desencadenar otros problemas de #Salud, tales como gastritis, colitis nerviosa, dermatitis, dolores de cabeza o migrañas, dolor muscular y por supuesto, afectar las relaciones con los compañeros de #Trabajo, disminución de vida social, problemas de pareja y aislamiento.

Las personas más susceptibles a padecerlo son aquellas que en su día a día tienen contacto con una gran cantidad de personas, por ejemplo, atención a clientes, vendedores, enfermeras, recursos humanos, docentes, entre otros; sin embargo, ninguna persona esta exenta de padecerlo. Por ello es importante que aprendan a detectar algunos de los síntomas mencionados y tener en consideración los siguientes puntos como apoyo:

*Valora el trabajo que haces, detecta el impacto positivo que tus actividades tienen en usuarios, compañeros, organizacional y socialmente.

*Revisa que tus metas sean alcanzables.

*Realiza actividades que disfrutes como leer, deporte, bailar, cocinar, etc.

*Pide ayuda profesional. No es sano vivir sintiéndonos mal, ¡cuida tu salud!

*Establece límites, no aceptes más responsabilidades de las que puedas manejar.

Hoy en día existen diferentes técnicas de apoyo para sobreponerse a este problema, algunas requieren de terapia individual mediante un modelo cognitivo-conductual, meditación, enseñanza de técnicas de relajación, entre otras. Lo importante es identificar el problema y pedir ayuda a tiempo.