Un estudio reciente realizado por la European Society of Cardiology y publicado el miércoles en el Eurpoean Heart Journal puso a prueba a 2500 personas para comprobar la importancia de la activación a través de los ejercicios al despertarse.

A mil 250 personas les pidieron que durante seis meses se levantaran de la cama sin hacer nada en especial, sólo ponerse de pié para iniciar sus actividades. A la otra mitad les enseñaron algunos ejercicios de activación para antes de levantarse de la cama y para inmediatamente después de hacerlo.

Los resultados que fueron publicados en el Oxford University Press comprobaron lo que se pensaba. Las personas que no se activaban al despertar tenían un rendimiento menor que los que sí lo hicieron.

El 22% perdió su trabajo por diferentes razones, el 16% sufrió al menos la mitad de veces más enfermedades, el 30% se mostraba cansada durante el día y el resto no tuvo diferencia a los del otro grupo.

Mientras tanto, las personas que sí se activaban durante la mañana mostraron en ese tiempo, un mejor rendimiento, menos problemas de #Salud e incluso mejor actitud.

Por ello, aquí tienes algunas ideas para crear tu propio ritual de bienestar.

Agua y estiramientos

Antes de levantarte toma agua despacio: circula y se elimina con mayor facilidad si el organismo está perfectamente relajado.

Esos primeros ‘sorbos’ largos no sólo responden a una necesidad de rehidratación, también reavivan las células, activan la circulación, estimulan todas las funciones corporales (en especial las renales) y favorecen la eliminación de toxinas.

Después de este primer vaso te sentirás refrescada, limpia a profundidad, purificada.

Aún acostada, estira los músculos y las articulaciones que la inmovilidad de la noche ha dejado adormilados, o peor todavía, adoloridos. Sobre todo son recomendables los estiramientos ‘como de gato’.

Ejercicios al levantarte

La nuca, la región lumbar y los pies son los tres pilares del bienestar y la flexibilidad. Realiza estos ejercicios al levantarte para ‘unir’ cuerpo y espíritu.

En la cama incorpórate con suavidad y quédate sentada con la espalda recta y las piernas estiradas al frente formando un ángulo recto. Trata de tocar los pies con las puntas de los dedos de las manos y baja la cabeza hacia las rodillas, dejándola caer y relajando bien el cuello. Luego levanta lentamente la cabeza y relaja de nuevo. Repite cuando menos cuatro veces. Este ejercicio sencillo destensa la nuca y la parte baja de la espalda.

Antes de plantarte en tierra, gira sentada hacia el borde de la cama y pon los pies en el piso. Levanta una pierna y extiéndela al frente. Con tu pie haz un movimiento constante de al menos 10 veces de ‘punta, talón, punta, talón’. Alterna entre una pierna y otra.

Con ambos pies ‘baila’ un poco sin involucrar el resto del cuerpo: pon los talones en el suelo y deja las puntas al aire, mientras mueves ambos pies. Luego invierte el orden: con los talones al aire y las puntas en el piso, simula bailar. Alterna por lo menos ocho veces. Esta danza matinal reactiva de inmediato la circulación de retorno, evita la sensación de peso en las piernas y alivia los trastornos venosos.